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Frente Amplio
Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
El FA celebra medio siglo con «alegría y autocrítica», volviendo a «la resistencia» tras 15 años de Gobierno
06/02/2021
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A 50 años de la creación del Frente Amplio, la fuerza política que rompió el bipartidismo en Uruguay, INFO 24 dialogó con varios de sus principales dirigentes. 

Desde la reapertura democrática, Danilo Astori ha sido el referente económico por excelencia y uno de los grandes líderes de la coalición de izquierda junto a los expresidentes Tabaré Vázquez, José Mujica, y el líder fundacional Líber Seregni.

El exministro de Economía y Finanzas, exvicepresidente de la República, recordó que el FA nació en medio de una «crisis estructural y muy profunda que se venía arrastrando desde mediados del Siglo XX» en el Uruguay, y luego de que sectores de la izquierda clásica como el Partido Comunista, el Partido Socialista y el Partido Democráta Cristiano, junto a desprendimientos de los Partidos Tradicionales y ciudadanos independientes «tomaran conciencia sobre la importancia de la acumulación política», a partir de una «visión alternativa y una decisión de hacerla realidad».

Destacó la «generosidad» de los primeros dirigentes y recordó que la dictadura se propuso destruir al FA y no lo logró, ya que «la fuerza y la convicción de la militancia era muy solida». «Fue tan importante esa militancia, que hizo posible el crecimiento a ser la organización partidaria más grande del país», agregó.  Para el exvicepresidente son «momentos de alegría y autocrítica», y apuntó como desafíos el corregir errores tras 15 años de Gobierno, mejorar el contacto con la ciudadanía, la organización y la llegada al interior.

La exvicepresidenta y actual senadora, Lucía Topolansky, aseguró que «no existe una coalición que haya durado tanto tiempo en el mundo», lo que marca «una particularidad», ya que claramente no es una alianza meramente electoral.

Puntualizó que entre los 60′ y 70′ la izquierda uruguaya «entendió que con toda su diversidad debía unirse para poder llevar adelante las transformaciones», y puso como un mojón el Congreso del Pueblo, que como consecuencia de ese acto «de pienso colectivo» parió la unidad sindical y luego la fundación del Frente Amplio. Lo que define por esencia a la coalición, «es la palabra Amplio, unidad en la diversidad, con un compromiso ético y político».

El FA expresó un proceso que «cambió la historia del Uruguay», al romper con el bipartidismo, y señaló que luego de medio siglo sigue vigente «la importancia de juntarse, (ya que) una golondrina no hace verano y la forma de juntarse es teniendo una propuesta común, con un programa, un objetivo y sus reglas de juego, y un compromiso ético – político».

Agregó que «ese acuerdo debe ser lo más inclusivo posible», y que «la mejor honra que le podemos hacer a los fundadores es seguir peleando y que en 50 años quienes estén al mando puedan festejar los 100 años de esta quijotada uruguaya». «Tenemos por delante la tarea de volver a ser gobierno», expresó.

El senador Daniel Olesker señaló que la primera lucha política de la coalición de izquierda fue contra el «pachecato y el autoritarismo creciente, que luego se terminó convirtiendo en dictadura», convergiendo partidos de izquierda y escisiones de los partidos tradicionales.

Luego vino la resistencia a la dictadura, el voto en blanco, el plebiscito del 80′,  la reconstitución democrática, la resistencia al neoliberalismo y los 15 años de ejercicio de gobierno nacional que se resumen en «distribución del ingreso y la riqueza, ampliación de derechos y reducción de la desigualdad».

En esta etapa «volvimos a la resistencia a un modelo que se propone revertir la ampliación de derechos, la reducción de desigualdad que el frente gestó. Un modelo desestatizador, antipopular, concentrador, represivo. Nuestro compromiso es la lucha y la defensa de los uruguayos, la clase trabajadora y la lucha por una sociedad menos desigual», dijo quien ocupara la cartera de Desarrollo Social durante la presidencia de Mujica (2010-2015).

El secretario político del Frente Amplio, Rafael Michelini, aseguró que la fuerza de izquierda «nació en un momento complejo en el que la democracia pendía de un hilo, momentos de miedo, represión», y señaló que el FA se gestó en «una construcción de abajo, de unión estudiantil, obreros, un camino pacífico para que los uruguayos pudieran electoralmente expresar una visión distinta».

El dos veces Intendente de Montevideo (1995-2005) y titular de Vivienda y Ordenamiento Territorial (2005-2007), Mariano Arana, rescató que desde el exterior se ve al FA «como un ejemplo, (por) la altísima convicción y la firmeza. La población uruguaya sustenta la institucionalidad democrática y republicana, algo invalorable para seguir en el futuro pensando en la gente y en aquellos que requieren el apoyo de lo público para salir de una situación inicial deficitaria».

Señaló que el FA perdió en 2019 las elecciones ante una coalición muy amplia que incluyó a sectores con posiciones muy disímiles comprendiendo «alguna gente que parecería creer muy poco en los Derechos Humanos». Pero «perdimos nosotros porque olvidamos de alguna manera la conducta inicial, que es el desprendimiento para atender el contacto con toda la gente sin discriminación ideológica». «Tenemos la oportunidad de repensar esto y trabajar como hicimos esto para volver a recuperar la confiabilidad de los uruguayos», agregó.

Breve historia.

Para las elecciones de 1971 – año de su fundación – el FA presentó la fórmula Líber Seregni y Juan José Crottogini, presidente y vicepresidente respectivamente. Alcanzó el 18,3 % de los votos válidos escrutados, habiendo obtenido el tercer lugar en unas elecciones denunciadas por fraude por el Partido Nacional, quien perdió la contienda electoral por un margen del 0,8 % de los sufragios. De este modo, el FA ponía fin al histórico bipartidismo que hasta entonces había conocido nuestro país.

Años después, el 27 de junio de 1973, las fuerzas conjuntas con la colaboración de civiles, daban un golpe de Estado que duraría 12 años, hasta 1985. En ese lapso, el FA fue considerado un partido ilegal y sus dirigentes y militantes encarcelados, torturados, en el exilio, en la clandestinidad, asesinados o desaparecidos.

En las elecciones de 1984 obtiene el 22,1% de los votos, a pesar de que Seregni, su dirigente fundador, permanecía en libertad – tras 11 años de prisión – aunque aún proscrito. Si bien en 1989 obtiene un punto menos de votación, gana las elecciones departamentales de Montevideo, siendo Tabaré Vázquez el primer intendente electo de izquierda en administrar la comuna capitalina.

A partir de entonces hasta la victoria en las elecciones de 2004, comenzaría a ascender electoralmente a nivel nacional. Vázquez fue el primer presidente de izquierda en la historia política del país habiendo obtenido el triunfo en la primera vuelta. En las elecciones de 2009 el dirigente del MPP y ex MLN, José Mujica, sería presidente con mayoría parlamentaria y cinco años después, en las de 2014, Vázquez volvería a ganar.

En 2019, el candidato del FA, Daniel Martínez, pierde las elecciones con Luis Lacalle Pou. Aun así, la coalición de izquierda continúa siendo el principal partido político uruguayo, que reúne la mayor cantidad de votos.

Nota relacionada:

El Frente es una expresión de solidaridad humana; no ha sido ni es perfecto, pero ¡ay del pueblo uruguayo si no lo tuviera!

 


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