El empuje autoritario en el mundo y sus reflejos locales
11/09/1919
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Capítulo 1

El mundo está viviendo transformaciones asombrosas. En esa marea vertiginosa, uno de los fenómenos más interesantes es una suerte de descaecimiento de la democracia representativa tal como la conocemos. Parece claro que hay diferentes modelos de funcionamiento democrático, pero todos ellos parecen mostrar una suerte de fatiga.

Resulta extraño que luego de la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS –no hace tanto tiempo, apenas 30 años, aproximadamente- la democracia liberal –que se mostraba triunfal- esté mostrando estos desgastes y problemas.

A modo de aproximación a un análisis –abierto a otras miradas- entiendo que los problemas de las democracias representativas y sus partidos es que no están dando satisfacción a fenómenos nuevos que sacuden las sociedades.Enumero algunos hechos o situaciones que me ayudarán a explicar este empuje conservador, reaccionario y autoritario que se observa en el mundo.

  1. LA EMIGRACIÓN.

    Las guerras, las hambrunas y las crisis económicas son los principales motores de la emigración. Los ciudadanos de esas zonas –Internet les permite saber rápidamente que en otros lugares se puede vivir mejor- desembarcan en países con buena cobertura social o que brindan posibilidades de empleo.

    Y así se lanzan al Mediterráneo o atraviesan todo Centroamérica en trenes de ganado para llegar a la frontera con Estados Unidos.

  2.  EL TERRORISMO.

    El empuje yihadista en los últimos tiempos, mas Al Qaeda, sumado a las intervenciones militares dirigidas por Estados Unidos, provocan una ola de inestabilidad. EEUU y Europa han sufrido estos embates. El clima de inseguridad se instala en las sociedades y los gobiernos ensayan reacciones de tipo restrictivo y represivo.

  3. EL EMPLEO.

    La emigración hacia países con empleo, crecimiento y desarrollo, está generando serias dificultades. Sobre todo porque los ciudadanos de los países receptores observan que hay dos elementos que penden sobre sus cabezas: el avance tecnológico –que elimina plazas de empleo- y los emigrantes que ocupan puestos de trabajo.

  4. LA JUBILACIÓN.

    La situación de empleo –mas la baja natalidad en los países europeos, sobre todo- está presionando las arcas de los Estados. La gente vive mas, hay menos empleo y los que trabajan lo hacen con salarios bajos y así el sistema jubilatorio comienza a colapsar. El nerviosismo no solamente se instala en las generaciones que perciben sus jubilaciones, sino en la franja de 45 años en adelante, que observan un panorama incierto hacia adelante.

Estos cuatro elementos tienen un hilo conductor que explica, a mi juicio, el desencanto de amplias masas en todo el mundo con la democracia representativa y liberal. Incrédulos, los ciudadanos observan que no hay respuestas que les satisfagan.

Si hay una palabra que los resume es “inseguridad”. Nadie está seguro –en países desarrollados o no-, nadie está seguro de estar libre de un ataque terrorista, nadie está seguro de su empleo y de su jubilación, actual o futura.

En términos de sicología social, cuando se instala un clima de inseguridad –real o percibido- el reflejo es buscar seguridad. Esta palabra es hermana de “cuidar”, “guardar”, “conservar”. Así observado este fenómeno, el libreto se escribe solo.

Pol Morillas es director de CIDOB, una consultora española. Es politólogo, doctor en Ciencia Política, Políticas Públicas y Relaciones Internacionales.

Describe el fenómeno de las derechas en Europa y como la prédica de esos sectores se va incrustando en los partidos de centro y tradicionales, que pretenden quitarles electorado a la extrema derecha.

Hagamos un repaso de reacciones ciudadanas o populares en sociedades con estos climas instalados con diversa profundidad.

ESPAÑA.

La crisis de los partidos que gobernaron desde la conquista democrática –el PSOE y el PP- no han dado señales nítidas, adecuadas, satisfactorias a tanta fatiga social. En ese marco de insatisfacción hace 5 años nacieron dos nuevas formaciones, una progresista y otra conservadora.

Y como las demandas son veloces, algunos ciudadanos vieron que ninguna oferta electoral le satisfacía. Así en los últimos comicios emergió Vox, un partido de derecha, reaccionario y conservador y franquista.

¿Cuál es el guión robusto de Vox? Preservar la unidad de España, pelear por el empleo, manifestarse contra los emigrantes y cuestionar el Estado de Bienestar. Incluye también una clave contra la corrupción. ¿No estarán hablando de seguridad? ¿No estarán construyendo la fantasía que con un discurso radical y duro, brindarán seguridad a ciertos sectores de los españoles?

FRANCIA.

Macron creo un partido en poco tiempo. Desplazó a los socialistas, conservadores y hasta la derechista Le Pen. Articuló un discurso moderno, con la tradición republicana.

Pero la realidad lo pasa por arriba. No dio soluciones a ninguno de los problemas planteados: terrorismo, empleo, jubilaciones, y emigración.

Se sumó a Estados Unidos en la lucha contra el yihadismo radical y atentaron en París y otra ciudad, varias veces. El llamado al Ejército no surtió efecto. Como respuesta a eso crece la derecha y los ciudadanos hastiados –sin una plataforma clara- construyeron la marca “Chalecos Amarillos”. Todas las semanas se movilizan y desgastan.

Detengámonos en este fenómeno aluvional y difícil de clasificar: los chalecos amarillos. Se movilizan los sábados en toda Francia. Tras un impasse, el pasado 7 de setiembre volvieron a las calles, la jornada de protesta número 43. Este informe es de un sábado del año pasado.

ITALIA. 

Hace 4 años era un total desconocido y hacia parte de un partido moribundo. Hoy en día, Matteo Salvini logró llevar al poder en Italia a su partido de ultraderecha, La Liga, transformándolo en la primera fuerza política del país.

Liderando una alianza de fuerzas políticas nacionalistas de ultraderecha de diferentes países europeos, Matteo Salvini se muestra arrogante, reaccionario y contra los emigrantes árabes y africanos. Y para dar respuesta al terrorismo y a las demandas de seguridad, sostiene fuerzas militares en las principales ciudades italianas.

ESTADOS UNIDOS.

Donald Trump parece ser el líder de esta corriente reaccionaria y conservadora. Con un agregado muy importante: tremendamente nacionalista y proteccionista.

Su discurso preelectoral –con los migrantes y en favor de devolver a los estadounidenses su “orgullo”- devino en una serie de acciones a nivel global en contra de los acuerdos que tenía suscriptos Estados Unidos, lanzó una ola proteccionista que aún continúa, logró detener la desindustrialización y aumentó el empleo, sobre todo en aquellas zonas golpeadas por la crisis del 2008, en particular en el sector automotriz.

Levanta barreras arancelarias y amenaza a las empresas estadounidenses que se fueron a otros países. Logra empleo. Logra seguridad. El vocablo ampara también los ademanes guerreristas que nunca se corporizan. Nacionalismo y seguridad nacional.

En la región, el exponente más radical de estas posturas es Jair Bolsonaro. También a Brasil le cabe el tema “seguridad” y su alcance en varias áreas.

El ascenso de Bolsonaro tuvo una alfombra tejida con esmero por los grandes medios de comunicación y una acentuada impericia del Partido de los Trabajadores para transitar diferentes problemas. Entre otros, como lograr gobernabilidad en un sistema de partidos que muestran alrededor de 30 colectividades en el Congreso brasileño. La corrupción se enquistó en el PT y deterioró su imagen ante los ciudadanos.

Camino ingenuamente por una cornisa. Transó con sectores de la derecha, entro en el juego del dinero, y la misma derecha –sabedora de las agachadas de algunos del PT- los destruyó. No había Lava Jato sin hechos. Hubo hechos y construcciones mediáticas judiciales, algunas de las cuales recién ahora se conocen que fueron una patraña. Pero el daño estaba hecho.

A esto, se le sumó una fuerte campaña en medios por temas de violencia e inseguridad. En este clima, nuevamente el guión estaba escrito. Frente a tanta ingobernabilidad –real o percibida, tanto da- el reclamo de “seguridad” estaba presente en la sociedad brasileña. ¡Y qué mejor que un militar para brindar seguridad!

Bolsonaro supo leer la realidad brasileña, obtuvo aliados en los medios –los mismos que por estas horas descubren las trapisondas del ex juez Sergio Moro para enjuiciar a Lula-. A ciertos sectores de la sociedad brasileña –que se mostraron afines a Bolsonaro- ahora parecen tomar distancia. El discurso de libre mercado de su ministro de Economía está encontrando resistencias.

Tantas resistencias como el discurso de alianza con Estados Unidos. Tanto Itamaraty –el cerno de las relaciones exteriores brasileñas- como el Ejército, no aplauden mucho estas relaciones carnales con Trump. Entonces, Bolsonaro gobernó por Twitter y se pelea con mucha gente.

Bolsonaro parece estar perdiendo la batalla de la seguridad, pese a su retórica y pese a haber llevado a Moro como ministro de Justicia (algo así como en pago de los servicios prestados). Pero para vastos sectores –la oligarquía ganadera y algunos segmentos de la población- es una garantía de orden.

Linng Cardozo.
11 de setiembre de 2019.