Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
El Ejército busca el eslabón perdido o cómo alejarse de Manini
18/11/2020
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En una instancia calificada como histórica por algunos analistas, el Ejército inició el pasado jueves 5 de noviembre un “proceso de análisis” de su actuación en los últimos sesenta años, un período que incluye la dictadura, la violencia previa al golpe de Estado y la restauración de la democracia.

La iniciativa sorprendió porque previamente no se había filtrado información alguna de un paso de estas dimensiones.

Las versiones periodísticas hablan de que la idea surgió del comandante en jefe del Ejército, el general Gerardo Fregossi.

El análisis comenzó con una actividad realizada en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) del que participaron generales, coroneles y otros rangos, algunos desde el auditorio y otros en una sala contigua a través de una pantalla de TV.

Entre los objetivos de esta actividad, -según dijeron desde el Ejército- está la necesidad de ayudar en forma “real” a esclarecer los hechos ocurridos, lo que incluye el reconocimiento de que hubo oficiales que asesinaron, torturaron y desaparecieron a personas.

Según supo el diario El Observador a partir de fuentes militares, en el encuentro Fregossi manifestó que había llegado el momento de asumir la responsabilidad por la participación en algunos hechos y dio a entender que era hora de poner fin al silencio que venían manteniendo respecto al tema.

El día de su asunción, Fregossi ya había expresado su preocupación por el pasado reciente.

 

Fregossi dijo, entonces, que los mandos militares deben “continuar explorando todos los caminos que positivamente contribuyan a un proceso sanador de heridas, respetando el dolor pero mirando hacia adelante, para que las generaciones que nos relevarán en el futuro cercano no se consuman en la desesperanza o la frustración”.

Este paso dado por el Jefe del Ejército se inscribe en una suerte de “humor complejo” -como me dijo una fuente –  que existe en el Ejército desde hace mas de un año.

Naturalmente que tiene que ver con los juicios por derechos humanos, las filtraciones de las actas militares de tribunales de honor y un tema no menor: la presencia del general Guido Manini Ríos como actor político y líder de un partido.

Para ser mas claro. En el coloquio organizado por el general Fregossi hace casi 15 días, Ignacio Zuasnabar -director de la consultora Equipos –  presentó un muestreo de opinión pública que da un dato muy interesante: desde que Manini se lanzó a la arena política, la imagen de las Fuerzas Armadas se deterioró.

Este dato no es menor. En agosto pasado, escribí un artículo para un portal en donde mencionaba un par de conversaciones que tuve con soldados del Ejército. Nada raro, en tanto son vecinos de Los Cerrillos y ahí mate por medio nada es raro.

Uno de ellos sabe del Congo mucho detalle histórico. Y sabe como fue la peripecia de Ernesto “Che” Guevara en aquel país africano. Este soldado -que hizo unos mangos en una misión en el Congo para hacer su casa en las afueras de un pueblo canario- tiene recuerdos gratos de su trabajo como soldado de la ONU. Y a través de Internet continúa teniendo contacto con soldados de otros países y algún congoleño.

Ahora volvió a su magro salario de soldado y a las escasas changas de albañil. Cuenta: “nunca me alcanzó la plata. A nadie en el Ejército le alcanza, A los viejos…si les alcanza”. Ahí me detuve. ¿Quiénes son los “viejos”? “Son los que chupan whiskey en el casino de oficiales y ocupan los mejores lugares en las cabañas de Santa Teresa o en el Parador Tajes”, me explicó.

Obviamente que el tema Manini salió en la conversación. Es de los denominados “viejos”. “Ahora plantea este asunto de la Caducidad. Nada que ver. Pone el asunto arriba de la mesa para salvar a los ‘viejos’ y el asunto es más complicado porque de rebote nos jode a nosotros. Los oficiales jóvenes -que nacieron en los 80- no quieren que el Ejército esté en la picota. ¿Me entendés?”. No, respondo. “Claro. Nosotros no tenemos nada que ver con esta historia. Manini habla por los viejos y genera un lio que nos salpica. Veníamos bien. La gente aplaude cuando salimos a ayudar con la comida, nuestras ollas del Ejército son ollas populares. Ayudamos a los débiles. Eso la gente lo entiende. Con las inundaciones pasa lo mismo. Somos respetados. Ahora este viejo instala un polémico tema y nos jode. ¿Entendés ahora?” Si, le respondí.

Esa encuesta de Equipos revela un estado de situación en la Opinión Pública que al Ejército le preocupa, sobre todo porque la imagen venía en ascenso. Con Manini eso se detiene y se deteriora.

La presencia de Manini y de un numeroso grupo de militares en el gobierno, abrió un flanco para las Fuerzas Armadas que no estaba en libreto alguno.

En algunos sectores militares Manini genera rechazo y otros lo aplauden. Algunos dicen haberse sentido utilizados por Manini. Una fuente cercana a los generales en actividad me dijo que uno de ellos, cuando vió que Manini se largaba a la arena política, comentó: “yo ya conozco a Perón…”.

Con sus actitudes, Manini parece alejarse de un núcleo profesional y reglamentarista del Ejército. En verdad jaquea la autoridad del Ejército que es el propio comandante en Jefe.

Para ser mas claro: desde su aparición en la arena política, Manini se transformó en una suerte de portavoz del Ejército. Sus permanentes intervenciones relacionadas con hechos del pasado reciente -su proyecto de ley para una amnistía para los militares – fueron generando en el Ejército una suerte de incomodidad. Esto se vio fortalecido cuando quedó mas claramente establecido en la Opinión Pública que Cabildo Abierto Abierto es dirigido por una cúpula militar que provoca reacciones criticas de parte del segmento civil de ese partido.

El general Fregossi advirtió eso. La encuesta de Equipos vino a confirmar sus sospechas: deterioro de la imagen de las Fuerzas Armadas desde el momento que Manini asume su rol político partidario.

Por tanto, Fregossi realiza un movimiento en varias bandas: 1) En el Ejército mando yo; 2) sintoniza con preocupaciones extendidas en la oficialidad joven que carga con la mochila del pasado; 3) apunta a la educación de los jóvenes militares en formación; 4) intenta recomponer en la Opinión Pública la imagen positiva del Ejército; 5) Parece decir: yo vengo a dar la cara y a no eludir responsabilidades; 6) La negación es una acto grave en términos sicológicos y Fregossi parece estar poniendo fin al reflejo negacionista militar que  no admite la existencia de hechos aberrantes.

Fregossi, entonces, no es Manini. Para muestra basta un botón: la propuesta de Fregossi ha levantado críticas. ¿Entre quiénes? los militares que alientan a Manini.

Desde el Centro Militar y el coronel retirado Arquímedes Cabrera se pronunciaron claramente en contra del proceso que se abrió con el seminario.

El presidente del Centro Militar, coronel retirado Carlos Silva Valiente dijo que quiere saber por donde salta la liebre. “No tengo claro cual es la maniobra y el alcance”, dijo.

El ministro de Defensa respalda a Fregossi y respondió a Silva que sugerir que hay algo oculto, ofende al gobierno y al propio Fregossi. El presidente Lacalle apoyó iniciativa de Fregossi.

Hay que recordar que Silva Valiente utilizó a publicaciones de la Cooperativa de las Fuerzas Armadas y al Centro Militar para militar en favor de Manini.

Pero vean ustedes esta real coincidencia entre Silva Valiente y Manini. El actual presidente del Centro Militar dijo en abril pasado: el Centro Militar celebró la “feliz coincidencia” con el senador de Cabildo Abierto Guido Manini Ríos, quien aprovechó la media hora previa de la sesión del 14 de abril para defender a militares retirados procesados por delitos cometidos en la dictadura. “Somos todos lo mismo”. “Que salgan a decir lo mismo Cabildo (Abierto) y el Círculo Militar significa que nuestro sentir es idéntico”, afirmó el coronel retirado Carlos Silva Valiente.

Silva Valiente integra diversas entidades. A las ya citadas Cooperativa de las Fuerzas Armadas y Centro Militar, agrego el Ateneo Uruguayo y el Foro Libertad y Concordia que cuando apareció se expresó de esta manera: Este foro alienta “la justicia del debido proceso para aquellos camaradas que sabemos que no son responsables de delitos…»

La aparición de desaparecidos con tiros en la nuca, y las actas en donde Gavazzo y Gilberto Vázquez asumen crímenes aberrantes, explota en el centro mismo de la liturgia reaccionaria que representa Silva Valiente.

El “proceso sanador” del que habló Fregossi el día de su asunción, parece contemplar eliminar la negación de los hechos aberrantes ocurridos desde antes de la dictadura.

¿QUIÉN ES FREGOSSI?

El general Fregossi -que ascendió a general en el gobierno de José Mujica – es considerado un reglamentarista y profesional y aunque tuvo respaldo de Manini en su carrera, nunca se mostró un seguidor del general hoy senador. Obedeció ordenes y las cumplió. Pero no es un sumiso. Una fuente me dijo: “este es un general con mando, mas allá de las charreteras”.

Hay algún dato interesante de Fregossi. Nació en Mercedes, son 4 hermanos y no proviene de una familia militar. Con 14 años fue a Colonia a la escuela militar. Es -como otros militares –  hijos de sectores medio bajos de la sociedad. Este origen tan extendido entre los oficiales de las Fuerzas Armadas uruguayas y la tropa, distingue a nuestras fuerzas de, por ejemplo, las argentinas, muy ligadas al patriciado y a la oligarquía. Manini si, sintoniza con ese segmento social. Manini es representante de la familia militar y de la oligarquía.

Fregossi egresó de la Escuela Militar como alférez en el año 1982, dos años antes de las elecciones que permitieron la restauración democrática. Fregossi es hijo de un bicicletero de Mercedes.

En la interna del Ejército no se le puede ubicar entre los agrupamientos mayoritarios, como ser los Tenientes de Artigas o la masonería. “Es enigmático”, me dijo una fuente. El mismo informante habla de que Fregossi tiene un fuerte apego al verticalismo, a los reglamentos y a las ordenes. Ha estado ligado a distintos estamentos del Ejército vinculado a la educación.

Eso le permite decir con propiedad que hay que atender la enseñanza que se imparte al Ejército. Ha sostenido que el único documento oficial de las Fuerzas Armadas sobre los hechos de la dictadura es un libro que salió en 1977, denominado “Las Fuerzas Armadas al pueblo Oriental”. La enseñanza del período dictatorial toma ese libro como base educativa de la historia reciente.

EL COLOQUIO: DIGAMOS TODO

El coloquio organizado por el general Fregossi estuvo integrado por los siguientes panelistas: mayor retirado Marcelo Díaz Buschiazzo, que además es escritor, historiador, con un master en historia militar y cursa arqueología en Facultad de Humanidades y Ciencias.

También estuvieron los periodista Leonardo Haberkorn y Nelson Fernández. Y finalmente Ignacio Zuasnabar de la consultora Equipos.

Tras la exposición de los panelistas se inició una ronda de consultas en las que varios oficiales mencionaron la “mochila” del pasado, preguntaron acerca de cómo se podía cambiar la visión que tiene la sociedad de las Fuerzas Armadas y cuánto podía repercutir asumir algunas responsabilidades.

También hubo una pregunta sobre si detrás de la organización de Madres y Familiares había algún “negocio”.

En el discurso de ese día jueves, Fregossi expresó su preocupación por la falta de argumentos de los oficiales jóvenes cuando los confrontaban sobre lo ocurrido en ese período y señaló que había mandos que no dominaban la historia reciente.

El tema también fue abordado por Díaz Buschiazzo, quien contó el “choque” que sintió al ser militar e ir a la Facultad de Humanidades. Su presentación se refirió al “abordaje de los hechos del pasado por parte del Sistema de Enseñanza del Ejército”.

Para continuar con el proceso de análisis, el Ejército prevé realizar debates, conferencias, grupos de trabajo e intercambios con especialistas académicos, periodistas, actores políticos, militares retirados, oficiales de otros países y “toda otra persona que se considere de interés para una mejor consecución del objetivo”.

De acuerdo a lo que transmitió Fregossi, la intención es que el ciclo finalice en 2021.

“Los mandos del Ejército Nacional renuevan así el compromiso de aportar toda la información que aún pudiera existir en cualquier lugar de la institución, para ayudar de manera realista a esclarecer los hechos del pasado”, agregó el comunicado en el que la institución “reafirma su adhesión y defensa de la Constitución de la República y las leyes, en el marco del sistema democrático republicano de gobierno, respetuosa de los poderes del Estado y siempre atenta a las disposiciones que el mando superior de las FF.AA determine”.

Desde la oposición de izquierda se apoya la iniciativa del general Fregossi. La organización Crysol, que agrupa a familiares y ex detenidos en la dictadura pidió una reunión con el ministro de Defensa, y le van a pedir tener la posibilidad de intervenir en los próximos coloquios.

Voy a citar dos elementos históricos que me parecen interesantes. En febrero de 1998, el jefe del Ejército argentino, teniente general Martín Antonio Balza, reconoció públicamente los crímenes cometidos por los uniformados durante la última dictadura y entonó un mea culpa sin precedentes, en un duro discurso cargado de autocrítica pronunciado ante la cúpula militar. No se anduvo por las ramas cuando se refirió a los excesos de los militares: «¿Acaso puede alguien justificar operaciones sin el control necesario de quienes tenían la responsabilidad de la conducción en los niveles más altos? Esta falta de supervisión posibilitó la impunidad de algunos».

Aquí en Uruguay se estuvo esperando un general Balza y no apareció.

En el año 2000, el general Líber Seregni fue entrevistado por Néber Araújo en canal 12 acerca de los pedidos de perdón que se le pedían a las instituciones militares.

Escuchen ustedes lo que dijo en aquella ocasión el general Seregni.

 

Seregni incorpora a la reflexión el tema del perdón como acto individual y muy personal y el papel de las instituciones en la predictadura y en la dictadura. Quizás ahí en el general Seregni esté el libreto para los próximos seminarios que organice el general Fregossi.

Estos movimientos de Fregossi parecen ser una salida a la uruguaya sobre los hechos ocurridos en la predictadura y en la dictadura.