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El Viaje

El comportamiento humano en tiempos del Coronavirus
25/03/2020
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En estos días he estado hablando con varios psicólogos, hablé con gente diversa, observé y me observé y leí distintos materiales. Conclusión: estamos entrando en una fase compleja, incierta, de incertidumbre y angustia de la gente en sus casas. Complicado. La salud mental está siendo un problema o hay indicios acerca del tema.

Y para que la cosa más o menos se normalice -normalizar es un verbo controvertido por estos días- no sabemos cuánto falta. ¿Sera 1, 2, 3 meses?

Los invito a mirar estos temas desde los siguientes ángulos.

El comportamiento humano

Konrad Lorenz fue un médico austriaco que trabajó en el estudio del comportamiento animal. Es uno de los padres de la etología. Estudió Medicina en la Universidad de Columbia en Nueva York y al finalizar sus estudios se dedicó a la Zoología hasta obtener el doctorado de esta materia en la Universidad de Viena. Murió en 1989.
A partir del análisis del comportamiento de los animales -sobre todo los mamíferos, como los hombres- Lorenz avanzó en el estudio del comportamiento humano.

Lorenz demostró que tanto animales como humanos tienen respuestas instintivas marcadas por la genética. Eso quiere decir que no todo lo que hacemos es porque lo aprendimos durante nuestra vida, sino que nuestro ADN contiene información que nos obliga a actuar ante ciertos estímulos.

Un ejemplo de estos días: ¿de qué sexo fueron mayoritariamente las personas que fueron a los supermercados a comprar compulsivamente comida y otros productos? Las mujeres. ¿Era un mandato del Patriarcado? No. Obedecían a la información genética que poseen desde el fondo de la historia. Son las que cuidan al clan, a los polluelos, a su familia.

Aquel descubrimiento de Lorenz -la genética en el comportamiento- lo hizo en la misma época en que Freud dijo que nuestro inconsciente también nos controlaba, así como Albert Einstein y su teoría de la relatividad dejó claro que nuestra realidad se puede percibir de distintas maneras.

Esto de Lorenz supuso una verdadera ruptura con la idea de que el ser humano tiene completo control sobre sus acciones.

¿Qué nos enseña Konrad Lorenz sobre nuestra propia conducta en esta época del coronavirus? “La ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales. Una de ellas es la reflexión”, dijo Lorenz.

Las incertidumbres y nuestros días

Las medidas de aislamiento social que el gobierno ha resuelto, parecen ser las adecuadas, aunque hay distintas opiniones sobre la profundidad de ese aislamiento, si debe ser una cuarentena obligatoria o no, sobre todo en esta fase de la pandemia.
Pero me ubico por encima de esa polémica.

Me quiero detener en un texto difundido por Edgard Morin -sociólogo francés que ya he citado en otra oportunidad-. Morin habló de tres incertidumbres:

  1. Sobre la causa del virus,
  2. Cuando se termina esta pandemia
  3. Las consecuencias sociales, culturales y económicas de la misma.

Estas tres incertidumbres comienzan a complicar la vida de los humanos aislados en sus casas, con mayor o menor problema, con trabajo o sin trabajo, con espaldas para bancar el chaparrón o sin espaldas. Estas tres incertidumbres circulan sigilosamente entre las personas, en una misma casa, en una misma familia.

Esto está provocando -recién llevamos cerca de 10 días en esta situación crítica y no sabemos hasta cuando- una serie de dificultades en nuestro humor y en nuestro relacionamiento.
La soledad es bella pero solo cuando podemos elegirla, me ha dicho una amiga artista.

En efecto, no resolvimos estar como estar. Fuimos obligados por las circunstancias.

Esto nos está planteando desafíos en materia de tolerancia, de reflexión para adoptar las mejores decisiones.
Estos eventos traumáticos -las catástrofes, las epidemias- tienen efectos emocionales, miedo y ansiedad que es un derivado del miedo.

Todo esto altera nuestra forma de pensar, de razonas, de vivir.

En definitiva, altera nuestro estado de ánimo. No estábamos preparados, no elegimos esto, todo es nuevo y los pensamientos y las emociones se desorganizan.

Adviértase que en teoría teníamos todo ordenado: estudiábamos, trabajábamos, salíamos a tomar una cerveza, destapábamos un vino, hacíamos un asado, hacíamos el amor. Todo normal.

Pero esa rutina se fue al diablo y estamos construyendo, de apuro, otra rutina y la intentamos hacer en primer lugar individualmente, en segundo lugar en nuestro núcleo familiar y luego, aunque pegado, en el conjunto de seres queridos y en la sociedad. Hay una esfera individual y otra colectiva y ninguna va separada.

Todo eso en 10 días.

Todo parece indicar que uno de los más grandes desafíos que tenemos por delante es fortalecerse individualmente y regular o gestionar adecuadamente nuestras emociones.

Es la única manera de desactivar las malas respuestas en esta dramática coyuntura.
Solamente desde nuestra conducta individual podemos ser socialmente responsables y solidariamente efectivos.
Van aquí algunos apuntes que espero ayuden en esta contingencia.

Establezcamos una rutina, gobernemos el tiempo y no que el tiempo nos domine y nos inunde de ansiedad y angustia.

La idea es gestionar la incertidumbre y la ansiedad.

  1.  Internet. No estar colgado de Internet todo el día. Fijar una hora para esa tarea. El celular es un instrumento para dominar, como un martillo o una pinza. No es una prótesis de nuestro cuerpo. Dejarlo apagado o distante de donde estamos, parece prudente. Y lo dejamos por un tiempo que nosotros gobernamos o decidimos.
  2. Entretenimiento. Se deben programar las lecturas y la observación de series o películas. Es mucha la oferta. Anoten lo que quieren leer o ver y ejecuten la acción. No se dejen abrumar por la cantidad de cosas que hay. Eso es dañino.
  3. Información. Estamos inundados de información. Debemos graduar y elegir lo que escuchamos o leemos. Confiemos en pocas fuentes, pero serias. De nada sirve andar como loco por Internet.
  4. Las manos. Realizar manualidades o dibujar. No sirve decir «no se dibujar». La actividad manual es muy importante para el equilibrio mental. Hacer panes, bizcochos, etc. Las tareas manuales se vinculan con otra parte del cerebro, nos alejan de lo racional e incursionamos en la parte creativa que es muy placentera.
  5. Los vínculos. Usar el chat con vídeo para conversar con amigos y familiares. El cara a cara permite otra dimensión de la relación. No hay q aislarse socialmente teniendo tecnología apropiada. Participar de tareas solidarias nos permite ubicar nuestra individualidad en clave colectiva y eso genera placer.
  6. No se aísle. Esta bueno pedir ayuda cuando haya algo que te agobie. Pidan a familiares, amigos, terapeutas, vecinos, contactos en redes (facebook, etc). Aislarse, «refugiarse en la angustia», es un tremendo error.
  7. Siesta. Es muy importante sestear. Descansamos, nuestros músculos se relajan y nos levantamos con otro ánimo.
  8. Mover el culo. Hacer ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de las piernas. Tenemos mucho tiempo y estar sentados debilita lo que necesitamos: los músculos de las piernas. Sentados perdemos músculos. No pases todo el día en el sillón. En todo caso en el sillón podés hacer ejercicios con las piernas y brazos. Programate esa actividad. Es importante fortalecer las pantorrillas y los muslos.

Linng Cardozo
25 de marzo de 2020