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InterCambio

Economía de la educación en tiempos de pandemia / Lado F
23/07/2020
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Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS.

Existe una rama bastante importante de estudios en microeconomía que es la economía de la educación. El foco se centra, por ejemplo, en el análisis de los factores que inciden en la adquisición de conocimientos, la evaluación de políticas educativas, cuestiones que tienen que ver con el financiamiento de la educación, el análisis de los retornos de la educación, entre otros.

En esta columna queremos hablar un poco sobre la situación educativa de Uruguay, desde la perspectiva de la economía de la educación como referencia, y considerando el contexto actual, atravesado por la crisis sanitaria, y lo que implicó y está implicando en el sistema educativo y en particular, en sus actores principales: los niños, niñas y adolescentes y sus docentes.

La pandemia del COVID-19 (coronavirus) representa una amenaza para el avance de la educación en todo el mundo debido a que las medidas sanitarias tienen dos implicaciones directas:

  1. El cierre de los centros escolares
  2. La recesión económica que se produce a partir de las medidas tendientes a controlar la pandemia.

Para hacernos una idea, estamos hablando de que entre marzo y abril de este año 194 países cerraron escuelas, liceos y universidades, afectando a más del 90% de los estudiantes en el mundo (UNESCO). Se trata de una situación inédita y hasta el momento existe mucha incertidumbre respecto a las consecuencias de la misma. Es decir, no hay experiencias de una situación similar, que reflejan la suspensión de clases en prácticamente todos los países del mundo, si bien la evidencia que existe a partir de distintas situaciones que derivan en la suspensión de las clases, presenta un panorama poco alentador.

Este tema toma mucha relevancia a nivel mundial por todas las posibles consecuencias que mencionamos recién, pero además, debería ser particularmente importante centrarse en este tema en Uruguay, donde existe una clara necesidad de mejora de los resultados educativos, tanto en cuanto al egreso de educación media, como a la asistencia ininterrumpida y los desempeños alcanzados en todos niveles del ciclo educativo. Por ejemplo, en los últimos años ANEP se ha planteado una serie de metas que apuntan a la mejora de los logros en el sistema educativo, algunas de ellas se han alcanzado, pero particularmente en lo que tiene que ver con la culminación del ciclo obligatorio completo y la desvinculación, aún queda mucho por mejorar.

¿Cómo es la asistencia al sistema educativo?

Para contextualizar un poco, en Uruguay desde hace varios años la educación primaria es universal, y en los últimos años, la asistencia al nivel de 5 años ha tenido la misma tendencia, habiendo un importante incremento en el acceso a los niveles de 3 y 4 años. A la hora de mirar el aprendizaje adquirido y la permanencia en los ciclos superiores, o los resultados de egresos, es cuando podemos ver fuertes debilidades y desigualdades. De hecho, el ciclo educativo obligatorio lo culmina un 36% de los adolescentes en edad de hacerlo, incrementándose muy poco al considerar la extraedad (42% de 21 a 23 años). Estas tasas de egreso se vuelven sumamente desiguales a la hora de mirar por nivel de ingreso de los hogares; la tasa de egreso para el primer quintil (el 20% de los hogares de menores ingresos) ronda el 15%, mientras que para el 20% más rico, alcanza aproximadamente a un 70% de los jóvenes.

La interrupción de las clases y la situación de confinamiento podría revertir algunas de las mejoras alcanzadas, volviéndose muy importante adelantarse a sus posibles consecuencias, y evitar profundizar las brechas existentes entre los niños, niñas y adolescentes.

¿La existencia del Plan Ceibal es una ventaja en comparación con otros países para hacer frente a la situación de aislamiento?

La digitalización y “ventajas”/ particularidades del Uruguay pre-pandemia

En algunas áreas Uruguay cuenta con buenas herramientas de base para poder hacer frente a la situación de pandemia. Por ejemplo, el Plan Ceibal y la extensión de las redes de conexión a internet. La continuidad de la educación a través de herramientas virtuales fue necesaria para apoyar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo, especialmente en educación media, y, por otro lado, continuar en la medida de lo posible con las prácticas curriculares previstas. Esto pudo ser llevado a cabo en gran parte gracias a la cobertura del Plan Ceibal, que brinda a cada estudiante de las escuelas, liceos y escuelas técnicas una tablet o una laptop según corresponda al nivel escolar; al esfuerzo llevado a cabo por los docentes; y por la inversión en infraestructura y conectividad a internet que cubre gran parte del país.

Las consecuencias negativas que puede haber traído el período de confinamiento sobre los estudiantes, ¿a qué se refieren particularmente?

En este marco una de las principales cosas a tener en cuenta es que las herramientas y plataformas que se utilizan desde Ceibal no fueron creadas para ser utilizadas de forma exclusiva como método de enseñanza y aprendizaje, sino más bien como una herramienta complementaria a los cursos presenciales. En este punto es importante marcar que muchos estudios muestran que las clases virtuales no son un reemplazo de calidad a las clases presenciales, trayendo en muchos casos ciertos efectos negativos en los estudiantes, en especial en aquellos que presenten ciertas dificultades de aprendizaje y requieren de un intercambio más fluido con sus pares y con maestros.

Además del punto de la herramienta existen muchas cuestiones que generan dificultades y diferencias entre estudiantes para hacer frente a la modalidad que está planteada y que estuvo planteada en el confinamiento.

Desde el lado más de la academia, existen muchos trabajos que estudian el efecto que tienen períodos largos de suspensión de clases presenciales. Por ejemplo, en Alemania, Estados Unidos y Argentina, se encontró que largos períodos de suspensión pueden tener consecuencias negativas en resultados escolares y en cuestiones vinculadas al mercado de trabajo, por ejemplo provocando una disminución de los ingresos salariales, mayores tasas de desempleo y la inserción en ocupaciones más precarias. Por ejemplo, en el caso de Alemania, un cambio institucional que tuvieron que implicó trasladar el comienzo de cursos desde la primavera al otoño, generó que las generaciones afectadas perdieran en promedio 13 semanas de clase un año, y otras 13 al año siguiente, llevando a mayores tasas de repetición, menores niveles de inscripción en secundaria y menos años de escolarización alcanzados.

Otro punto importante sobre las consecuencias negativas que se pueden producir tiene que ver con el hecho de que las actividades llevadas a cabo durante este período estuvieron muy condicionadas a las situaciones particulares de los educadores y de los estudiantes, y por tanto las diferencias acá son muy grandes. Desde el lado de los educadores o maestras, el mantenimiento de las clases dependieron cómo ellos se vieron afectados también en este contexto, donde juegan factores como sus propias necesidades de cuidados dentro del hogar, factores de conectividad, el manejo fluido de las herramientas digitales.

¿Qué aspectos negativos se pueden ver desde el punto de vista de los niños y sus hogares?

Desde el lado de los niños y sus hogares, se pueden mencionar a grandes rasgos dos puntos importantes que afectan de forma desigual a los niños:

  1. Como primer punto es lo que tiene que ver con los recursos económicos dentro de los hogares, en donde para seguir estas actividades fue necesario tener acceso a internet y un dispositivo para conectarse, tener condiciones adecuadas de la vivienda (por ejemplo, tener un espacio para sentarse a estudiar). En donde está claro que los estudiantes que vienen de hogares de mayor vulnerabilidad presentan peores condiciones para hacer frente a esta situación.

    A modo de ejemplo, en los hogares de menores ingresos (primer decil), solo el 12% de los hogares tiene una computadora que no sea del Plan Ceibal. En lo que tiene que ver al acceso a banda ancha, la cobertura es de un 25% en el primer decil. En lo que tiene que ver con espacios físicos adecuados, se puede ver como ejemplo, que un 13% de los hogares del primer decil de ingresos viven en situación de hacinamiento, mientras que los del quinto quintil son menos de 1%.

  2. El segundo punto tiene que ver con el acompañamiento y apoyo de la familia en las actividades y tareas escolares, que es algo que necesita de tiempo y disposición. Aquí entran en juego las necesidades laborales de las personas que viven en el hogar, ya que es posible que los hogares de contextos más vulnerables tienen menos posibilidades de teletrabajar, y por tanto menor flexibilidad para apoyar a los niños en las tareas escolares. Además influyen las mayores demandas de cuidados, el menor nivel educativo promedio del hogar y lo que tiene que ver con un menor manejo de herramientas digitales. A esto se le suma el mayor nivel de estrés que pueden estar atravesando las familias en un contexto de inestabilidad laboral.
  3. Un estudio que salió hace unos días muestra para EEUU durante el cierre de las escuelas hubo un aumento fuerte en las búsquedas de contenidos educativos en internet… sin embargo las búsquedas son mucho mayores en barrios de mayores ingresos.

    ¿Cómo se ha dado el esquema de retorno a las clases?

Las respuestas que se han dado y las que quedan por dar

a) Sobre el calendario de vuelta a clases

El esquema de retorno establecido plantea un regreso a clases escalonado, con asistencia voluntaria, que diferencia según edades y según instituciones públicas y privadas. Creemos que la diferenciación entre centros públicos y privados (e incluso al interior de cada subsistema), y la no obligatoriedad de la asistencia presencial, puede generar situaciones muy heterogéneas, que profundicen desigualdades pre-existentes.

Según datos del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), en la primer semana del retorno a clases, 48% de los niños convocados asistieron a las escuelas públicas, y el porcentaje creció a 61% en la segunda semana. Esta información no obstante, no es homogénea entre las escuelas. El consejero del CEIP en representación de los docentes, Pablo Caggiani, informó que los niños que concurren a escuelas del quintil 5, de mejor nivel socioeconómico, mantienen 15 puntos porcentuales más de asistencia, que los que asisten a las escuelas del quintil 1, las de nivel socioeconómico más bajo.

A su vez, adoptar medidas que afecten en forma diferencial a los centros públicos y privados, podría reforzar los resultados dispares que existen entre subsistemas, tanto en términos de aprendizajes, como en aspectos que hacen a la permanencia en el sistema y a la promoción durante el proceso de escolarización.

La heterogeneidad refuerza la desigualdad, pero aún si la política fuera homogénea pero con pocas horas de retorno en ambos subsistemas, también las brechas pre-existentes entre subsistemas podrían verse incrementadas, pues las posibilidades de apoyo de los hogares también es distinta según contexto socioeconómico. Por este motivo, reforzar los apoyos e incentivar la asistencia en los contextos más vulnerables se vuelve prioritario en el contexto de retorno a clases.

Si bien se ha anunciado que luego de las vacaciones de julio (a partir del 3 de agosto) se incrementará la cantidad de días y horas de asistencia, es necesario tomar medidas concretas, que compensen los efectos originados de la (desigual) discontinuidad educativa.

b) ¿Qué medidas y qué sugieren para mitigar la situación que se puede estar dando?

Medidas y sugerencias más allá del calendario

Es imprescindible realizar un diagnóstico claro e inmediato sobre la adhesión y el desempeño de los estudiantes en la modalidad virtual de aprendizaje que se llevó adelante entre marzo y junio, así como de la participación y requerimientos docentes. En segundo lugar, es necesario implementar un seguimiento continuo del retorno en formato combinado presencial y virtual, que permita tomar acciones a tiempo para evitar la desvinculación y el rezago de los estudiantes. Esto se vuelve particularmente importante en las edades de 11 o más, donde se comienzan a observar los primeros patrones de rezago y desvinculación el sistema educativo.

De más está decir que, una condición necesaria, es comprometerse a invertir más recursos. Identificar los hogares de estudiantes sin conexión a internet y facilitar su acceso a la conexión.

A su vez, siendo la prioridad proteger la salud y la seguridad de los estudiantes y evitar la pérdida de aprendizajes, nosotras creemos que hay que apuntar a donde la evidencia ha demostrado que se logra “hacer una diferencia”. En este sentido, gran parte de la literatura en políticas educativas intenta evaluar diferentes estrategias para mejorar la calidad del sistema educativo y ver específicamente como eso ayuda en reducir las desigualdades educativas. Programas de apoyo para aprendizajes a distancia, así como programas complementarios de nutrición o transferencias monetarias son claves para evitar la pérdida de aprendizajes. Por ejemplo, se han encontrado resultados positivos en estrategias tales como un mayor tiempo de instrucción, esfuerzos focalizados en estudiantes rezagados, y mayor apoyo a los docentes. Sin políticas explícitas que lleguen a los hogares más desfavorecidos, solo las familias más acomodadas y cuyos adultos posean mayores niveles de escolarización, podrán enfrentar la crisis.

¿Qué medidas ven además que se pueden incorporar para apoyar a los estudiantes y a los docentes?

Es interesante la pregunta ya que existen muchos trabajos en la literatura económica que muestran los efectos que tiene la implementación de distintas prácticas educativas, sobre todo aquellas implementadas para generar apoyo a los docentes y a los estudiantes.

  1. Por ejemplo, en cuanto al apoyo a los docentes, ya sea en la utilización de las herramientas virtuales, como ciertos apoyos más personalizados tomando en cuenta las realidades de los centros en los que desempeñan las prácticas educativas.

    Por ejemplo, en los últimos años las investigaciones académicas parecen demostrar que lo más efectivo son instancias de tutorías y apoyo a los docentes, lo que vendría a ser instancias de formación teniendo en cuenta las tareas propias de maestros y docentes. Además, resulta importante pensar en el trabajo de equipos interdisciplinarios dentro de las distintas instituciones educativos. Para estos puntos está claro que resulta fundamental contar con más recursos para financiar lo que tienen que ver con el tiempo de coordinación, preparación y formación, ya que tiene que ver con una exigencia mayor a los docentes en cuanto al tiempo y a ciertas responsabilidades.

    Además de tener en cuenta las necesidades de los estudiantes en este contexto, en esto no se debe perder de vista que, como fue mencionado, que los docentes pueden requerir de apoyo y preparación para poder sostener adecuadamente los cambios que se produjeron a partir del cierre de los centros educativos. Extender las capacitaciones realizadas y gestionar cursos de capacitación para dar estos apoyos, así como establecer redes de colaboración entre escuelas según grados escolares por ejemplo, pueden ayudar en este sentido.

  2. Otra línea de medidas va en línea con el apoyo individualizado para acompañar estudiantes. Aquí también existen estudios que analizan cómo estas intervenciones tienen influencia en el desempeño de estudiantes en distintos contextos. A modo de ejemplo, varios trabajos encuentran efectos positivos de la instrucción suplementaria, lo que da la posibilidad de focalizarse en los estudiantes que se están rezagando y tomar en cuenta su ritmo de aprendizaje. Acá los datos que surjan de distintas fuentes, por ejemplo de la plataforma CREA, o incluso de la pruebas que evalúan aprendizajes puede ayudar a evaluar las necesidades de los estudiantes y pensar en estrategias en consecuencia.

    Por nombrar algunos ejemplos, en más de la mitad de los distritos en Estados Unidos existe un programa para estudiantes que están más rezagados en matemática, los cuales reciben un apoyo extra (le llaman “doble dosis de algebra”: la normal más el apoyo). Los estudios que analizan cómo son los efectos de este programa encuentran un efecto super grande y en bastante largo plazo en variables como la culminación de secundaria e incluso comenzar educación terciaria. Pero algo importante de este trabajo es que resalta la necesidad de dirigir estrategias justo en el “momento adecuado”, y con el contenido adecuado. La fundamentación es que el programa consigue trabajar cuestiones académicas más “básicas” y necesarias para lo que se enseña después, lo que evita desencadenar un futuro desvinculamiento.

    También en la línea de los apoyos personalizados a los estudiantes, autores como Adelman y Székely (2016), marcan que las tutorías individuales en países de América Central, focalizadas básicamente en estudiantes en riesgo y la construcción de habilidades no cognitivas han demostrado tener influencia positiva en el aprendizaje. Si se identifica a quienes hoy no están pudiendo acceder al sistema educativo virtual, este tipo de iniciativas parecerían importantes. Esto dado las bases que se tiene en cuanto a distintos programas, puede pensar en realizarse a través del refuerzo del Programa Maestros Comunitarios en primaria o el Programa de Tutorías en Ciclo Básico, y en la medida que la emergencia sanitaria culmine, reforzar el apoyo a quienes tuvieron una participación más frágil, ya sea virtual y/o presencial.

  3. Como último punto, es importante dejar claro que para poder revertir el impacto negativo de la pandemia en la educación, las medidas tienen que ir más allá del sistema educativo. Algo que se ha hecho en los últimos años pero que es necesario seguir desarrollando es la articulación de las diferentes políticas sociales entre sí.

Durante décadas, se ha discutido en la literatura académica sobre cuál es el rol del sistema educativo en reducir las desigualdades que ya están dadas previamente por el contexto socioeconómico donde uno nace. Hoy en día hay cierto acuerdo en que si bien las escuelas tienen un rol “compensador” de las diferencias, principalmente en el desarrollo cognitivo, las desigualdades sociales son muy fuertes y van más allá del sistema educativo (o sea que si bien la educación es fundamental, no podemos responsabilizar de todo al sistema educativo). Nos referimos a, generar un debate profundo sobre el rol que le queremos dar a la educación y al resto de las políticas sociales en su conjunto, y cuál es la articulación entre ellas.

Y queda mucho espacio para trabajar en ello.

Para terminar, vemos que no dar respuesta a estos problemas que mencionamos, que surgen a partir de la situación sanitaria es alarmante desde dos frentes.

Por un lado, si la ausencia entre marzo y junio de actividades presenciales y el retorno tal como se planteó se traducen en un incremento de la deserción educativa, en un contexto país donde en las últimas décadas la asistencia a educación primaria ha sido universal y a educación inicial tuvo un fuerte impulso.

Por otro lado, si se observa un aumento drástico de las brechas de rendimiento de corto y largo plazo que profundicen la desigualdad del sistema. Estos elementos ponen en peligro el importante papel que ha tenido la escuela para disminuir las brechas socioeconómicas de origen, así como su alcance como uno de los primeros y principales espacios de integración en nuestra sociedad.

Nosotras entendemos que a medida que se produce un relajamiento gradual de las normas sobre distanciamiento social, con la reapertura de las escuelas de manera segura, el objetivo tiene que ser que la deserción escolar sea la menor posible y que comience la recuperación del aprendizaje perdido.

Gestionar la continuidad del sistema educativo a través del diseño e implementación de medidas claras en estos frentes resulta indiscutible considerando que en cualquier momento podemos enfrentar una situación sanitaria similar si no se logra una inmunización a través de una vacuna en el corto plazo.