De Yemen a la guerra petrolera: «Un fracaso tras otro de Arabia Saudí»
19/03/2020
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La guerra petrolera de Arabia Saudí contra Rusia es «un error estratégico», dijo en diálogo con Sputnik Ignacio de Terán, del Departamento de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid. Según el experto se suman a otros cometidos por la monarquía en materia de política exterior desde la coronación de Salman Bin Abdulaziz.

Abdulaziz es el rey de Arabia Saudita desde el 23 de enero de 2015 y este puede ser su último año, incluso podrían quedarle pocos meses de reinado. «Un rumor dice que para este año uno de los proyectos del emir es convertirse en rey tras conseguir la abdicación o el retiro de su padre por razones de salud, que son evidentes», comentó De Terán.

«Todos los testigos dicen que en ocasiones se queda dormido y que es incapaz de seguir una conversación», añadió al mencionar que el monarca padecería alzheimer y buena parte de sus tareas son cumplidas o bien por sus secretarios o por el emir al que refería el experto.

Se trata de su hijo Mohamed bin Salmán, de 34 años, elegido como príncipe heredero en junio de 2017, para lo cual su padre tuvo que modificar la línea sucesoria despojando de sus títulos y posesiones a su sobrino Mohamed bin Nayef, quien ocupaba ese cargo.

Desde entonces el reino saudí comenzó a moverse al ritmo de Bin Salman, que se promocionó como el promotor de la modernización de uno de los países más conservadores y cerrados del mundo. Se le atribuyen desde la restricción de poderes a la policía religiosa hasta la posibilidad de que las mujeres manejen autos, asistan a partidos de fútbol y que incluso lo practiquen.

Para avanzar en su camino al trono, el heredero lleva adelante desde 2017 una purga que llevó tras las rejas a un número incierto de familiares que podían amenazar sus aspiraciones. El sábado 7 de marzo hubo una nueva redada que entre otros terminó con bin Nayef —el antiguo heredero— bajo arresto acusado de traición.

«Es una lucha dinástica en la que se supone está quitándose a posibles rivales», indicó el entrevistado para contextualizar los rumores que indican que la coronación podría estar cada vez más cerca.

Hacia adentro y hacia fuera
El apoyo que recibió Bin Salman en Occidente por las reformas que anunciaba, entre ellas la diversificación productiva de su país, comenzaron a ser matizadas conforme se conocieron otras facetas de su impronta.

Por ejemplo, no está en su planes hasta el momento modificar la prohibición que pesa sobre las mujeres para salir del país «sin autorización paterna, de marido o hijo mayor según el caso» o la posibilidad «de trabajar en algunos sectores».

Pero sobre todo fueron aspectos geopolíticos los que motivaron declaraciones de condena. La intensidad de la Guerra en Yemen, el intento por aislar a Qatar y el asesinato del periodista saudi Jamal Khashoggi en el consulado árabe en Turquía en octubre de 2018, son algunos ejemplos. Más recientemente lo es el aumento de la producción petrolera de 9 a 12 millones de barriles diarios.

«El gran cambio es en realidad una política exterior mucho más agresiva desde 2015 cuando llega Salman y su hijo Mohamed, y sobre todo desde 2017 con esa oleada de arrestos a emires y ya cuando se ve que es el príncipe quien toma las riendas del poder», resumió De Terán.

Según el académico español, desde el punto de vista de su política exterior, “la imagen de Arabia Saudí ha salido muy perjudicada en los últimos cinco años. La política exterior ha sido un fracaso tras otro», sentenció.

Ahora guerra petrolera
De Terán recordó otro capítulo errático de las relaciones internacionales al referirse «al expediente iraní». «Unas veces convocaba a EEUU sobre todo a atacar a Irán, llegando incluso a aproximarse a Israel para crear un frente común. Y luego cuando se ha dado cuenta de que lo de Yemen no está funcionando intenta acercarse a Irán», manifestó.

Consultado por la decisión saudí de aumentar su producción petrolera a 12 millones de barriles diarios y reducir los precios hasta 25 dólares para sus colocaciones en partes de Asia y de Europa, el experto consideró que la aparente afectación que podría tener EEUU no sería tal.

Estas iniciativas derrumbaron los precios en el mercado internacional hasta unos 30 dólares por barril, lo que afectaría a la potencia norteamericana que extrae el hidrocarburo mediante la técnica de fracking, que solo sería rentable a partir de los 50 dólares el barril.

«A pesar de las declaraciones formales y públicas, EEUU no tiene una preocupación especial con respecto a esta guerra de precios. A quien perjudica en primer lugar es a Rusia y no por causalidad a Irán», apuntó De Terán.

«En círculos opositores al régimen saudí y en países que son claramente hostiles a esta nación, se asegura que esto ha sido orquestado con lo propios estadounidenses», agregó.

«EEUU se ha vuelto autosuficiente y lo que le afectaría sería más que nada esa cuota mínima de mercado que tiene para vender», afirmó el investigador del Departamento de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid.

«Una vez más estamos ante un error estratégico, porque lo que se hace es perjudicar la proyección, la capacidad y la renovación de producción por parte de los saudíes», sentenció.