Cuatro escenarios posibles en Bolivia y todos terminan en caos y represión
03/10/2020
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El primer escenario refiere la proscripción del Movimiento al Socialismo (MAS) del expresidente Evo Morales (2006-2019), cuya fórmula electoral encabeza el exministro de Economía Luis Arce. Este lunes 5 el Tribunal Supremo Electoral decidirá si anula su personería jurídica porque el candidato fue denunciado por difundir en julio datos de una encuesta.

Lo acusa la senadora de Unidad Democrática, Carmen Eva Gonzáles, agrupación a la que pertenece la presidenta transitoria Jeanine Áñez. González quiere eliminar al MAS bajo el pretexto de que Arce difundió, sin poder hacerlo, datos de un sondeo.

El MAS responde que no fue una encuesta lo que reveló, sino un comentario acerca de que marchaba primero en la intención de votos de acuerdo con el informe de opinión pública.

«Si le estás quitando a más del 30% de la población la posibilidad del ejercicio de su derecho político, generaría también una convulsión social y a la vez la respuesta del régimen con una militarización», afirmó Villalba. Y alertó que todo el proceso electoral, incluyendo la custodia de las papeletas, «se encuentra en manos del Ejército».

Primero siempre
El MAS marca por encima del 30% en intención de votos, seguido con 24% por Comunidad Ciudadana (CC) del expresidente Carlos Mesa (2003-2005), y con 12,7% por Luis Fernando Camacho y su alianza Creemos.

Si el MAS no es proscripto y logra 50% más uno de los votos, o 40% y una distancia de 10 puntos sobre el segundo, retornaría a la presidencia luego del Golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019.

«Si fueron capaces de promover un golpe y después naturalizarlo, también son capaces de manipular las elecciones y los resultados», denunció Villalba, director del Centro de Estudios Nuestro Americano Chávez Kirchner-Bolivia.

«A la posibilidad de un fraude grotesco y monumental se ha referido el candidato del MAS, porque en todas las encuestas lidera la intención de voto. Sería totalmente raro que de repente en la primera vuelta esté Carlos Mesa por delante», explicó el entrevistado.

Villalba aseguró que de confirmarse esta hipótesis habrá protesta social y represión. Como afirmó el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, «incluso en declaraciones a la CNN, no le tiembla la mano para meter bala al pueblo boliviano».

Murillo es señalado como el poder real detrás de Áñez. A finales de julio anunció que en caso de ganar el MAS el Ejecutivo acaba de comprar un lote de gases lacrimógenos suficientes para reprimir durante seis meses.

Por esa compra es investigado penalmente por el supuesto pago de sobreprecios a la empresa brasileña Condor, nombre que paradójicamente se le dio a la coordinación represiva de opositores políticos por parte de las dictaduras sudamericanas en los años 1970 y 1980.

Reacciones de todos lados
El analista describió los otros dos escenarios posibles: uno vinculado al anterior pero con un estallido en sentido inverso. «El tercer escenario indica que en condiciones democráticas normales lo que tendría que pasar es una victoria del MAS en primera vuelta. Pero esto también generaría reacciones de grupos violentos armados que han operado desde 2019», indicó.

Villalba mencionó entre estos a Resistencia Juvenil Cochala y la Unión Juvenil Cruceñista, definidos como «grupos violentos contrarios al MAS».

En el último escenario, consideró que el Gobierno transitorio «intentaría maquillar democráticamente a este proceso electoral, y a través de fraude y manipulaciones de porcentajes se pueda forzar a una segunda vuelta que sería catastrófica para el MAS».

«En esa segunda vuelta se unirían el bloque de Mesa y el de Camacho, retrotrayéndonos a la época de las grandes coaliciones cuando se juntaban entre tres o cuatro partidos y se repartían ministerios pero sin tener el control del Parlamento, lo que generará un desgobierno», sostuvo el experto.