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El Viaje

Cuando la marihuana se transformó en política de Estado y venció la demagogia / Linng Cardozo
31/08/2020
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Foto: Nicolás Celaya /adhocFotos.

Por: Linng Cardozo.

Hay una anécdota contada por el hijo de Pablo Escobar que es escalofriante: en las últimas semanas de vida de Escobar, el narcotraficante dijo: “estamos rodeados de millones de dólares y no los puedo gastar”.

Ya por aquellos días, Escobar y otros decían que uno de los problemas era el consumo. Es un mercado: alguien ofrece y alguien compra. “Que Estados Unidos solucione el problema del consumo que lo tiene adentro y nosotros desaparecemos. Mientras, nosotros atendemos ese mercado”, llego a decir Escobar.

Hay otra anécdota que viví en una escuela cerca del Hipódromo. Hace tres años escuché a un niño de 13 años decirle a otro: “yo puedo conseguir droga. Mi papá la vende”.

Una tercera anécdota: un gurí de 16 años desapareció. Tiempo después encontraron sus restos en un basural cerca del Cerro. La hipótesis de la policía: lo ejecutaron en el marco de una pelea por el territorio del mercado de la droga.

Esas realidades y otras que cada uno conoce, han escuchado o visto, es parte de la realidad del mercado de las drogas en Uruguay y el mundo.

Hay dos estrategias: una, la represiva, armar hasta los dientes a las fuerzas del orden y salir a la caza de los narcotraficantes. La otra: legalizar todo lo posible las drogas existentes combinado con la represión de los ilícitos.

Los hechos son concluyentes: la primera no sirve para nada. La otra es una política pública que en tanto se extienda en los países puede dar dividendos a las sociedades desde varios puntos de vista: desde la seguridad ciudadana y desde la salud de menores, adolescentes y jóvenes. En todo caso, en favor de una convivencia más armónica y menos violenta.

El caso colombiano

Foto: Nicolas Celaya / adhocFOTOS

Ahora Colombia, mientras sigue siendo un fuerte proveedor de droga a Estados Unidos y el resto del mundo, se está preparando para ser un importante proveedor en el mundo de esencias y extractos de marihuana con fines médicos o científicos.

Y es que esta actividad agroindustrial, amparada por una ley de 2016, se desarrolla actualmente en fincas, invernaderos, bodegas, y laboratorios de varias regiones del país.

Un ejemplo está en Boyacá, donde una empresa emplea a más de 200 personas. Ellos encontraron en el cannabis una alternativa económica que, hasta hace poco, era vista como un delito.

«El Gobierno tomó una apuesta muy grande y muy importante, al no solo romper el estigma frente a la planta, al poner al paciente primero, sino además pensar en esto como un encadenamiento productivo de gran escala. Lo que se ha logrado hasta el momento es, primero que todo, generar una gran cantidad de atención sobre el tema. Yo creo que el Gobierno incluso subestimó el éxito de su propia iniciativa», explica Santiago Restrepo, un consultor de negocios de cannabis.

Aunque esta incipiente industria en Colombia está en fase de desarrollo e investigación, el futuro de la comercialización, exportación y la producción de medicamentos nacionales a base de cannabis está más cerca de lo que muchos imaginaban.

«El mundo está gateando alrededor del uso medicinal del cannabis, muy seguramente más adelante habrá la posibilidad de registrar suplementos dietarios, alimentos, pero hasta ahora solamente medicamentos de síntesis química y fitoterapéuticos”, asegura Julio César Aldana Bula, un jerarca colombiano.

Claro, mientras esto ocurre hay otros Pablo Escobar peleando con el Ejército.

En Uruguay

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

La regulación y control estatal del mercado del cannabis fue aprobada por el Poder Legislativo uruguayo en diciembre de 2013 a partir de una iniciativa del Poder Ejecutivo encabezado por el presidente José Mujica.

Se trata de una experiencia política y cultural cuyo impacto real en la vida de la sociedad uruguaya.

Con la regulación se inició una reestructuración radical de la relación entre el Estado y las personas consumidoras de marihuana, en un proceso que involucra múltiples actores y agencias, en el campo de la salud, la educación, la prevención, el Poder Judicial y el Ministerio del Interior, entre las más significativas.

Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Inmediatamente de lanzada la idea, hubo polémica. Una buena parte de la sociedad uruguaya -según mediciones de aquel momento- no veía con buenos ojos esa iniciativa. Estamos hablando de 2013.

El entonces presidente Mujica la explicó así a un periodista español. Téngase en cuenta que era el primer país que legalizaba la marihuana.

La iniciativa, cuando fue aprobada por el gobierno, fue presentada en sociedad por Eleuterio Fernández Huidobro, entonces ministro de Defensa. Eso fue en el 2012.

La propuesta causó escozor, sobre todo porque Mujica utilizó argumentos del ideólogo neoliberal Milton Friedman, que, en su ideología de liberalismo extremo, había propuesto legalizar las drogas.
Ya antes, un joven diputado, Luis Alberto Lacalle Pou había insinuado una iniciativa no igual pero que atendía una parte del problema. Eso fue en el 2010. En el 2013 no acompañó el paquete de Mujica.

La ley se aprobó en el 2013 y en el 2014 comenzó la campaña electoral.

El entonces senador Jorge Larrañaga tuvo el tema de la marihuana como un eje fuerte de su campaña hacia las internas que perdió con Lacalle.

Escuchemos lo que le decía Larrañaga, dirigiéndose a los inversores privados que en el marco de la ley aprobada en el 2013 ya estaban plantando.

Instalado en marzo, el nuevo gobierno, ¿qué pasó? Se continuó con la política iniciada en 2013 por el presidente Mujica y la profundizan con modificaciones de los marcos legales para favorecer aún más una pata de las normativas: la exportación de cannabis medicinal.

Vamos a escuchar a dos actuales jerarcas de gobierno: el doctor Daniel Radio, del Partido Independiente que acompañó aquella propuesta de 2013 y el testimonio del doctor Rodrigo Ferrés, prosecretario de la presidencia.

Escuchamos a Radio, que es el presidente de la Junta Nacional de Drogas.

Ahora les propongo escuchar al doctor Ferrés, sobre el cannabis medicinal y el cáñamo industrial.

Al principio dije que era un desafío cultural para el Uruguay la propuesta aprobada en el 2013.

Era un desafío sobre todo porque vastos sectores de la población no querían nada con este asunto. Los segmentos de adultos mayores eran los más reticentes a acompañar esto. Incluso ese clima adverso fue leído por el doctor Tabaré Vázquez y la aplicación de la ley de 2013 sufrió algunos parates. Vázquez no parecía convencido de los pasos que se debía dar.

Sin embargo, se dieron. Y el clima -según mediciones que luego se hicieron- mejoró positivamente hacia la propuesta. Sirvió para ello que en el mundo se advirtiera a Uruguay como un ejemplo a seguir y que legalizar era un camino plausible a recorrer. Incluso se comenzó a conversar de operar de la misma manera en el mercado de la cocaína.

El año pasado, Mujica avanzó en el debate. «Deberíamos tener el coraje de legalizar el consumo de coca, registrar a los consumidores, identificarlos, y ahí vamos a tener problemas médicos, pero de frente. Pero en lugar de gastar en aparatos represivos vamos a gastar en enfermeros. Pero para esto hay que tener mucho coraje político», dijo.

De vuelta la lógica de la marihuana: arrebatarle al narcotráfico parte del mercado, sabiendo que el consumo de todas las drogas no está penado en Uruguay. Lo que está penado es la venta y ahí está el foco del problema: una parte está legalizada -la demanda- legalicen entonces la otra parte del mercado, la oferta.

Muchos creen que la legalización de la cocaína en Colombia es irrealizable si no se legaliza también en los países de su entorno.
Estados Unidos tiene un rol importante a cumplir.

En Uruguay, por la composición ideológica del actual gobierno, es muy difícil que se avance en esa agenda.

Sin embargo, la marihuana ya es una política de Estado.

Materiales consultados.

Investigación identificó que la regulación del cannabis en Uruguay no muestra un aumento en el consumo. La Diaria.

El camino. Cómo se reguló el cannabis en Uruguay según sus actores políticos y sociales.Friedrich Ebert Stiftung – Junta Nacional de Drogas.

Ley de cannabis uruguaya: pionera de un nuevo paradigma. John Hudak, Geoff Ramsey y John Walsh.