Crisis en el Mercosur: «Hay mucho más de fuego de artificio que de realidad»
05/05/2020
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Los cancilleres del Mercosur iniciarán un intercambio de documentos para encontrar un mecanismo que «tenga en cuenta los intereses de cada país en las negociaciones externas», anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.

El 24 de abril la cancillería de Paraguay, en su calidad de presidente pro tempore del bloque, dio a conocer (https://twitter.com/e_porcelli/status/1254060298648027136/photo/1) la decisión argentina de retirarse de las negociaciones de libre comercio que venía adelantando el Mercosur con Corea del Sur, Líbano, India y Canadá.

Parecía un portazo al proceso de integración regional y la forma encontrada por el Gobierno de Alberto Fernández para marcar un «distanciamiento político» del Brasil de Jair Bolsonaro. La urgencia de Brasilia por cerrar acuerdos ya en curso, apoyada por los otros dos socios del bloque que están en la misma sintonía ideológica, Uruguay y Paraguay, contrastan con la coyuntura argentina.

Para Emanuel Porcelli, docente de la carrera de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencia Sociales de la Universidad de Buenos Aires, pesó en la decisión de Buenos Aires la forma en que concluyó a fines de 2019 el acuerdo con la Unión Europea, cuando Fernández todavía no había asumido.

«El proceso de la primera fase de la negociación del Acuerdo Unión Europea-Mercosur se cerró entre bambalinas», apuntó. «Ninguno de los actores políticos por fuera de los poderes ejecutivos y ninguno de los actores sociales, y menos aún económicos, como cámaras empresariales e industriales, fueron partícipes del proceso y de las consecuencia que la firma de ese acuerdo tenía», añadió.

Diferentes velocidades

De acuerdo con Porcelli hay aspectos de los acuerdos comerciales en discusión que podrían dañar más que beneficiar a la economía argentina.

Mencionó como particularmente complejos el acuerdo con Corea del Sur, el que está más avanzado; con India porque «tiene una gran capacidad de producir bienes industriales»; y finalmente con Canadá, «quizá el menos mencionado en la prensa pero que es muy relevante para Argentina porque es un competidor de commodities».

«No solamente implica competencia en términos industriales sino también de las commodities, lo cual también afectaría a otros actores» de la cadena productiva, indicó el académico.

Desde su perspectiva, tras la comunicación del 24 de abril, el Gobierno argentino «tamizó» su postura. Destacó que en el último comunicado se plantea que el país «no puede acompañar esta velocidad o esta aceleración en las negociaciones”, pero remarcó que «no va a ser obstáculo».

Teniendo en cuenta que la decisión 00/32 del Mercosur determina que los acuerdos comerciales deben ser aprobados por todos los miembros plenos, Porchelli cree que está norma «debería ser de alguna manera modificada (…) quizá sea momento de establecer elementos jurídicos que permitan un Mercosur a dos velocidades, flexible».

El docente comentó que el canciller argentino, Felipe Solá, ya tiene algunas opciones para empezar a intercambiar a partir de este martes 5. «Están circulando borradores al interior del propio Gobierno» sobre el «factor económico» que implica «flexibilizar el Mercosur».

Cambiar para seguir

Para Porchelli hay mucho más “fuego de artificio que de realidad, porque en este marco ¿quién tiene capacidad de ponerse a negociar el escenario futuro? La propia negociación del Brexit está frenada», ejemplificó a la hora de dimensionar el alcance real de la situación.

«Creo que acá pasan varias cosas. Por un lado el Gobierno argentino tiene que dar señales hacia su propio país y hacia los socios. Por el otro lado, el Ejecutivo de Bolsonaro está dispuesto a avanzar todo lo que pueda porque no sabe cuál va ser su duración, y a la vez el de Uruguay necesita mostrarse activo», enumeró.

Aludió con esto al rol que el Gobierno del presidente Luis Lacalle Pou, que asumió el 1 de marzo, y que se propuso ser un intermediario entre los «socios mayores». Para el experto, el escenario hacia adelante tiene que ver con cómo se modifican algunas de esas partes de ese triángulo.

El vínculo entre Argentina y Brasil cambió radicalmente con la salida del presidente Mauricio Macri, según el experto. Durante su campaña electoral, Bolsonaro había amenazado que, si ganaba Fernández, su país se retiraría del Mercosur.

Sin embargo, “si uno tiende a desarmar el Gobierno de Bolsonaro, se ve que no toda la coalición que lleva adelante esa gestión es igual (…) la propia ala militar no tiene una mirada antiargentina como expresa el propio Bolsonaro».