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Créditos hipotecarios anexados a la inflación: ¿problema o solución?
13/02/2020
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Créditos en UVA, en UI, en UDI o en UF. Sin importar el nombre que le otorgan los diferentes países, los créditos hipotecarios indexados a la inflación son para muchas familias la opción de acceder a la casa propia. Sin embargo, para muchos se han vuelto un calvario. Sputnik conversó con Marcelo Mercere, del colectivo Hipotecados Autoconvocados, de Argentina.

Son varios los antecedentes de los créditos hipotecarios en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA), instaurados en Argentina en 2016. Primero fue Chile con sus Unidades de Fomento, más tarde México que en la década del 80 instauró la Unidad de Inversión. Luego Colombia, que en la década del 90 incorporó la Unidad de Valor Real, e incluso Uruguay que hace varios años ofrece préstamos en Unidades Indexadas.

Todas estas son unidades de valor que cambian su cotización a la par de la inflación, por lo que la cuota de pago de los préstamos varía tanto como este indicador de los precios de la economía. Primero Colombia, y ahora Argentina, vieron de primera mano el riesgo implícito de tomar deuda utilizándolas. El motivo: una inflación más alta que la esperada y unos salarios con poco crecimiento.

Según relató a Sputnik Marcelo Mercere, del colectivo Hipotecados Autoconvocados de Argentina, la incorporación de los créditos en UVA fue realizada por el Banco Central durante el Gobierno de Mauricio Macri, y fueron tentadores porque a diferencias de los créditos tradicionales tenían una tasa baja a la que se sumaba el ajuste por inflación.

«Eso hizo que mucha gente calificara para estos créditos porque necesitaban demostrar menos ingresos que en un crédito tradicional. En estos la tasa suele ser más alta porque de esa manera los bancos se cubren de la inflación futura», explicó Mercere. Por este motivo, durante 2017 y 2018 hubo un auge de estos créditos en el país.

Sin embargo, lejos de corregirse la macroeconomía se deterioró aún más de lo que ya estaba y la promesa de una inflación anual de 5% se vio imposibilitada. La fuerte devaluación de abril de 2018 empeoró las condiciones, que llevaron al país a una honda crisis económica y social.

«La devaluación llevó el tipo de cambio de 18 a 25 pesos, después fue a 40 [hasta pasar los 60 pesos en 2019] y toda devaluación en Argentina se traslada más temprano que tarde a precios. Entonces la cuota de estos créditos empezó a indexar muy por encima de lo que lo hacían los salarios», apuntó el entrevistado. Esta condición llevó a muchas familias a no tener capacidad de pago ya desde 2018 y aún más en 2019, cuando la inflación anual superó el 53%.

Con el nuevo Ejecutivo las expectativas de un cambio en el sistema eran altas, sobre todo luego de que en la campaña el hoy presidente Alberto Fernández reconociera la vulnerabilidad que atravesaban los endeudados por el fracaso del modelo impulsado por su predecesor. Pero la sorpresa llegó esta semana, cuando en un programa radial el mandatario planteó el problema como un asunto «entre privados» y descartó una intervención en el sistema.

«A lo largo de la campaña, el Frente de Todos y el propio Fernández apuntaron que se iba a implementar una salida para estos créditos, porque habían tenido un resultado ruinoso para la economías de la familia. Además habían plantearon que el costo de la inflación había caído sobre los deudores y que los bancos habían sido los grandes beneficiados», señaló el entrevistado.

«Pero cuando llegó al Gobierno empezó a virar su discurso y terminó diciendo que esto no era más que un acuerdo entre privados», concluyó Mercere.