Con Almagro reelecto, la OEA «seguirá siendo un instrumento de EEUU»
24/03/2020
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«Menos mal que está restringido sólo a América y no al resto del mundo», dijo en tono irónico el sociólogo panameño Marco Gandásegui al comentar la reelección del uruguayo Luis Almagro como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) hasta 2025. «Él es un bicho más peligroso que el coronavirus», deslizó.

Con 23 votos a favor y 10 en contra, Almagro logró imponer su candidatura en la asamblea que la OEA realizó este 20 de marzo en su sede en Washington. Los comicios se hicieron a pesar de la solicitud de varios países para aplazarlos a raíz de la pandemia del COVID-19, pero el planteo ni siquiera llegó a ser tratado.

La rival de Almagro, la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, fue una de las personalidades que reclamaron la postergación, para lo cual contó con el respaldo, entre otros, de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), quienes lanzaron su postulación.

Consultado por Sputnik acerca de lo que se puede esperar en este segundo período del uruguayo al frente del organismo regional, Gandásegui consideró que se intensificará un proceso que colocó a la organización y la región en una situación muy similar a la de cuando fue fundada.

«El problema que tenemos con Almagro es que como cuando la OEA fue creada en la década del 50 por EEUU le sirvió perfectamente a todos regímenes fuertes, dictatoriales, especialmente a los de la Cuenca del Caribe», indicó.

«Los países del Cono Sur y de Sudamérica en general eran un poco indiferentes a la OEA, pero como un virus se fue extendiendo y en la década del 70 se consolidó como el brazo de EEUU para justificar, legitimar y legalizar regímenes dictatoriales, represivos», manifestó el entrevistado.

Ese «virus» llamado OEA «ya casi está presente en todos los países de la región en este siglo XXI», agregó. En este sentido, definió como un caso «muy especial e interesante» a los los países del Caribe que, habiendo sido los primeros en ampararse en la OEA cuando fue creada, ahora lideran el rechazo hacia Almagro.

«Además tenemos afortunadamente dos gobiernos que han surgido en los últimos dos años en México y Argentina, que han señalado su inconformidad con la política del departamento de Estado y su utilización de la OEA». Sin embargo, apuntó el entrevistado, «a pesar de los caribeños y de Argentina y México, los diseños del Departamento de Estado se realizaron sin mayor dificultad».

Sin guantes ni cuidado alguno

El académico panameño advirtió que secretario reelecto se plegó sin problemas a la agenda internacional y la forma de ejecutarla que impone desde 2017 el Gobierno de Donald Trump.

Tendría como uno de sus ejemplos el llamado que hizo en septiembre de 2018, durante un acto en la frontera colombo-venezolana, afirmando que no había que descartar una «intervención militar» en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro (https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201809151082007316-almagro-no-descarta-intervencion-militar-venezuela/).

Por otro lado, en los dos años que coincidió con el fin del segundo mandato de Barack Obama en la Casa Blanca (2015-2017), el funcionario regional apoyó abiertamente la política de deshielo hacia Cuba y el reinicio de las relaciones bilaterales.

Sin embargo, con el arribo de Trump en enero de 2017 reorientó su discurso y desde entonces define a Cuba, cada vez que puede, como «la peor de todas las dictaduras».

«Trump lo que hace es sacarle el guante a EEUU. Es decir los presidentes anteriores con más o menos diferencia trataban a la región con un guante, disimulaban y lo hacían muy mal por ejemplo en el caso de Cuba, de Chile, o de Panamá… pero disimulaban», opinó.

«Pero Trump lo que hace es utilizar la OEA en función de objetivos muy egoístas de EEUU, que está pensando en su propia política exterior y ni siquiera se sienta a negociar sino que impone condiciones, y el que no está de acuerdo lo castiga con medidas económicas, políticas e incluso militares», señaló Gandásegui.

Pandemia y reelecciones

Para el experto, la impronta de este segundo mandato de Almagro en el organismo regional -creado en abril de 1948 en Bogotá al inicio de la Guerra Fría- dependerá de si Trump logra su propia reelección.

«En esta coyuntura extraordinaria que es la pandemia del coronavirus, se suman las elecciones a fines de año en EEUU. Creo que en estas condiciones y en la posición que está Trump, y su régimen, le va a ser muy difícil desatar una alternativa no diplomática, más política e incluso militar en la región», declaró el sociólogo.

Gandásegui dijo ser «de la idea de que Trump no se va a reelegir. Ya encontraron un candidato suave, para decirlo así, que puede ser manejado por el llamado establishment sin problema, que es (el ex vicepresidente demócrata Joe) Biden».

En este sentido afirmó que si ese escenario se termina concretando, «Biden no va a ser igual que el señor Obama, pero sí definitivamente va a seguir presionando a Cuba, Venezuela, Nicaragua y el resto de la región pero dentro de otros parámetros».

«Si efectivamente llega a la Presidencia el señor Biden, la OEA seguirá siendo un instrumento de EEUU pero buscará otra fórmulas para desestabilizar a los gobiernos», planteó.