Javier Calvelo - adhocFOTOS
¿Cómo es la metodología oficial de medición de pobreza en Uruguay y por qué se usa en todos los países del mundo?
26/09/2020

En una nueva columna de El Lado F, Maira Colacce y Karina Colombo analizaron en InterCambio  la medición de la pobreza y sus diferentes dimensiones.

La propuesta surgió a raíz de un documento presentado por CERES (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social) sobre cuántos uruguayos vivían en la pobreza antes de la pandemia.

Colombo señaló que no existe un único significado de pobreza en las ciencias sociales. Puntualizó en tal sentido que existen varias metodologías en uso, tanto académicamente como a nivel de los gobiernos». «Por lo general los distintos métodos generan diferentes resultados», apuntó.

La columnista agregó que Uruguay tiene muchos trabajos acumulados y el tema ha sido abordado sistemáticamente por el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y por el MIDES. «Entonces, antes de ver cuáles son los resultados, es importante tener bien claro cómo definimos la pobreza y cómo la vamos a medir», subrayó.

Metodología oficial de medición de pobreza

La perspectiva tradicionalmente utilizada es la llamada pobreza monetaria. Este es el enfoque utilizado para la medición oficial en Uruguay por parte del INE.

Esta metodología define si una persona es pobre o no simplemente considerando si su ingreso se encuentra por debajo un determinado umbral, la línea de pobreza. «Cómo considera solo una variable se dice que es una definición unidimensional», señaló María Colacce. «Pero esto no implica que se considere que es el dinero en sí mismo el que permite la satisfacción de las necesidades de los hogares», agregó.

Esta metodología define a los hogares pobres como aquellos que no tienen el poder adquisitivo necesario para adquirir una canasta de bienes y servicios considerados básicos.

Pero esto a su vez conlleva varias definiciones: cuáles son los bienes y servicios considerados básicos, qué mercado utilizamos para definir los precios relevantes para los hogares y cómo contabilizamos aquellos servicios brindados por el estado. «Todas estas cuestiones son debatidas cada vez que se define una línea de pobreza, y rara vez tienen una respuesta fácil», acotó Colacce.

¿Cuánta plata tiene que tener un hogar para no ser pobre?

Uruguay utiliza la línea de pobreza monetaria definida en 2009 en función de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares del 2006.

Según detalló Karina Colombo un hogar unipersonal que vive en Montevideo es considerado pobre si su ingreso mensual es menor a 15.838 pesos (agosto 2020), un hogar de dos personas es considerado pobre si su ingreso mensual es menor a 28.642 (agosto 2020), un hogar de cuatro personas es considerado pobre si su ingreso mensual es menor a 52.002 (agosto 2020).

También detalló que en el interior urbano estos valores son de 10.361pesos para un hogar unipersonal, 19.029 para un hogar de dos personas y 35.111 para un hogar de 4 personas.

Limitaciones y ventajas de medición unidimensional

Si bien la pobreza monetaria puede quedarse un poco corta o limitada al ser unidimensional, es un indicador sumamente relevante, señala Colombo.

«Primero, porque el acceso a recursos económicos implica en general la posibilidad de cubrir necesidades básicas como la alimentación, el acceso a la vivienda, o atención de salud».

En segundo lugar detalló: «Es un indicador súper útil para monitorear la situación coyuntural de los hogares, es decir, es una foto de los ingresos de los hogares en un momento determinado». No obstante, puntualizó que tiene la desventaja de no reflejar la situación estructural de los hogares.

«Obviamente el hecho de que los hogares logren superar la línea de pobreza temporalmente en términos de ingreso, no significa que hayan salido de la vulnerabilidad social o pobreza más estructural», consideró la columnista.

Pobreza multidimensional

Maira Colacce señaló que en la academia hay consenso sobre que el ingreso no es la única dimensión relevante a la hora de conceptualizar y medir la pobreza.

«Lo que hacen las mediciones de pobreza multidimensional es básicamente elegir una lista de dimensiones que se consideran relevantes a la hora de pensar la situaciones de carencias, y luego definir además el punto de corte que hace que una persona sea o no sea pobre en esa dimensión», explicó la columnista de El Lado F.

 En general una dimensión puede estar compuesta por distintos indicadores y cada indicador tiene un punto de corte. «Dentro de la dimensión de vivienda podríamos mirar el hacinamiento, el material de los techo o de las paredes, si tiene baño», ejemplificó

«Obviamente toda esta discusión de elección de dimensiones e indicadores es muy compleja, porque en el caso extremo todos podríamos considerar diferentes indicadores y dimensiones para definir la pobreza», añadió.

Colacce sostuvo que los resultados en términos de cuántas y qué personas se encuentran en situación de pobreza puede variar sensiblemente dependiendo de qué criterios se tomen en términos de dimensiones, indicadores, puntos de cortes y cómo pesa cada dimensión e indicador.

Estudio de Ceres

«Las instituciones académicas y gubernamentales han producido muchísimo contenido de calidad referido a la pobreza multidimensional y a su comparación con la medición monetaria en los últimos 10 años», sostuvo Colacce

Por lo tanto, señaló que no es sorpresa que la medición por pobreza multidimensional arroje cifras más altas que la pobreza monetaria.

«Tampoco es sorprendente que personas que estén levemente por encima y por debajo de la línea de pobreza monetaria tengan condiciones de vida parecidas, porque al fin de cuentas, el monto exacto de la línea de pobreza es una construcción técnica para la medición», expresó.

La columnista del Lado F añadió: «La cuestión relevante refiere a quiénes realizan estos juicios de valor y cuán transparente y claros se es a la hora de comunicarlos».

«En este contexto, por más que saludamos el debate y la difusión que se ha generado en los medios a partir del documento, ciertamente nos parece que otros ejercicios para nuestro país se muestran más sólidos metodológicamente para tener de referencia hasta que lleguemos a un consenso como país en indicadores multidimensionales que se sumen a la batería que ya tenemos».

Desde El Lado F se considera que lo  importante no es obsesionarse con llegar a un solo número, sino contar con personal técnico capacitado a nivel del Estado para efectivamente aprovechar las ventajas de este desarrollo conceptual y metodológico para la implementación de políticas sociales, y tratar de ser claros a la hora de transmitir a la ciudadanía los resultados.

CERES plantea: “La medición de pobreza por ingreso separa a pobres de no pobres con una delgada línea que no permite ver la compleja realidad de muchas familias.” Ante esta afirmación señala Colacce: «No es que no permite, es que para analizar un fenómeno tan complejo se precisan varios índices».

«Tanto a nivel de la academia como del propio Estado parecería haber un consenso en la importancia de generar una medida oficial de pobreza multidimensional y, como vimos en esta columna, existen insumos como para avanzar rápidamente en esa discusión que entendemos de suma relevancia», concluye la columnista de El Lado F.