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InterCambio

Carlos Gardel y la LUC. El tango y la cuestión social
24/06/2020
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A 85 años de la muerte de Carlos Gardel.

Veamos este marco. La Ley de Urgente Consideración contiene -y así ha sido aprobada hasta el momento- algunas limitaciones al derecho de huelga e incursiona por algunos elementos que restringen la libertad de expresión.

El artículo 398 de la LUC que declara ilegítimos los piquetes y, se asegura desde la oposición, que esto “puede impedir la efectividad del derecho de huelga tal cual lo establece la Constitución”.
Una ley patronal, dicen desde la central sindical.

Acuérdense de esta caracterización de “ley patronal” porque tiene que ver con algún tango que vamos a escuchar.

La cuestión social

Hay una historia poco contada sobre la relación del tango y la cuestión social. O sea, el tango no es solo el malevo, el cafiolo, la mina que me dejo o copetines, timbas y malandras del bajo. O el costado que hoy sería sacrificado en la plaza pública por su machismo y violencia de género, como la “Milonga de la toalla mojada”.

Los tangos saben de suburbios, arrabales, injusticias, hambre, fraternidad e identidades.

Hacia principios del siglo XX, los anarquistas -en su afán de meterse en las cuestiones populares- se vincularon al gauchaje y al tango.

La incidencia de sus luchas fue clara en el relato de la resistencia frente a la prepotencia patronal.
Los anarquistas argentinos se lamentan de que los militantes de principios del siglo pasado no supieron conjugar creativamente sus ideas políticas con los géneros de la canción popular para calar más hondo y dejar una huella más firme en las conciencias de las masas proletarias.

En forma paralela, se desarrolla un dialecto en los bajos fondos de los barrios bonaerenses y montevideanos. Las clases bajas, vagos y delincuentes -en un acto contracultural- comenzaron a hablar al vesre, al revés. Así nació el lunfardo que también alimentó -desde los antros, los burdeles y las cárceles- las letras del tango rioplatense.

La marca quedó. Nos vamos a detener en un tango y en el autor de una letra. El tango se llama “Al pie de la Santa Cruz” y lo canta Carlos Gardel en el año 1933.

Gardel canta:

Declaran la huelga,
Hay hambre en las casas,
Es mucho el trabajo
Y poco el jornal;
Y en ese entrevero
De lucha sangrienta,
Se venga de un hombre
La ley patronal

Habla de la “ley patronal”. La ley a la que hace mención es la “ley de residencia” que permitía la expulsión de extranjeros, obviamente los anarquistas que andaban soliviantados.

El autor de este tango “Al pie de la Santa Cruz” es Mario Battistella en tanto que la música es de Enrique Delfino. La letra narra la historia de un obrero al que tras una huelga con “lucha sangrienta” es expulsado del país, motivo por el cual el tango sufrió la censura entre 1943 y 1949.

Luego vino un tal Juan Domingo Perón y el género tango adquirió una gran relevancia popular.
En el período en donde no hubo censura de las letras de tangos, Carlos Gardel cantó otro, llamado “Pan”, con música de Eduardo Pereyra y letra de Celedonio Flores.

Escuchemos y pongamos atención a las dos primeras estrofas.

El sabe que tiene para rato largo,
la sentencia en fija lo va a hacer sonar.
Así, entre cabrero, sumiso y amargo
la luz de la aurora lo va a saludar.
Quisiera que alguno pudiera escucharlo
en esa elocuencia que las penas dan,
y ver si es humano querer condenarlo
por haber robado un cacho de pan.
Sus hijos no lloran por llorar,
ni piden masitas
ni dulces, ni chiches, Señor!
Sus pibes se mueren de frio
y lloran hambrientos de pan.
La abuela se queja de dolor,
doliente reproche que ofende a su hombría.
También su mujer, escuálida y flaca, en una mirada
toda la tragedia le ha dado a entender.

Hay otro tango, que se llama “Aqcuaforte”, en donde Gardel incursiona por la cuestión social. La letra es de Juan Carlos Marambio Catán y la música de Horacio Pettorossi.

Les pido que escuchen con atención una parte de este tango, en donde Gardel habla de un “viejo verde” que le paga a una mina mientras le niega aumento a un obrero.

Es medianoche, el cabaret despierta,
muchas mujeres, flores y champan;
va a comenzar la eterna y triste fiesta
de los que viven al ritmo de un gotan.
Cuarenta años de vida me encadenan,
blanca la testa, viejo el corazón;
hoy puedo ya mirar con mucha pena
lo que otros tiempos mire con ilusión.
Las pobres muchachas,
cansadas de besos,
me miran extrañas,
con curiosidad…
Ya no me conocen
estoy solo y viejo.
Qué triste es todo esto,
la vida se va!
Un viejo verde que gasta su dinero
emborrachando a Lulu con su champan,
hoy le negó el aumento a un pobre obrero
que le pidió un pedazo más de pan.
Aquella pobre mujer que vende flores
y fue en mi tiempo reina de Montmartre,
me ofrece con sonrisa unas violetas
para que alegren tal vez mi soledad.

Parece claro y evidente la relación existente entre este tango y la red de explotación sexual a menores protagonizada por “viejos verdes” que se la dan de bacanes con perfume francés de la alta sociedad en el Uruguay de estos días.

El tango, la justicia social y la cana

Varios de esos tangos fueron prohibidos aquí en Uruguay durante la dictadura.

“Vida amarga” es un tango con versos de Eugenio Cárdenas y música de Pascual Mazzeo, grabado por Gardel el 23 de setiembre de 1927. Conmovido por la miseria que se despliega ante sus ojos, el autor sufre con quienes la padecen y eleva un lamento que, con sencillos recursos, logra expresar comprensión y solidaridad (“Mudo de pena me quedo / cuando llega la pobreza / hasta la mísera pieza / de un pobre trabajador”).

El 2 de diciembre de ese año fue el turno de “La gayola”, con letra de Armando Tagini y música de Rafael Tuegols, uno de los llamados entonces tangos caneros. Varios de esos tangos pueden considerarse valiosas expresiones de crónica policial.
“La gayola” es un relato simple e intenso. Tagini le añade un vigoroso componente social. En la estrofa que da título al tango muestra, con sencillez y concisión admirables, que la libertad con hambre no es libertad; concepto que la izquierda social y política utiliza con frecuencia.

“Me encerraron muchos años en la sórdida gayola / y una tarde me largaron, pa´ mi bien o pa´ mi mal. / Fui vagando por las calles y rodé como una bola / pa’ comer un plato ‘e sopa, cuántas veces hice cola / las auroras me encontraron atorrando en un umbral”, dice el tango.

Casi un tango dedicado a Pablo Bartol, el titular del Mides y al ministro del Interior, Jorge Larrañaga.

Agradecimientos.

Al músico Jorge Alastra, integrante del trio tanguero Malajunta.
Al poeta Miguel Ángel Olivera, conocido como el “Cristo”. Estudioso del tango.
Al sicólogo Daniel Carbajal, que vive, él dice, en la casa del barrio Sur en donde vivió Gardel. La cuestión es así. Esa casa justo en la calle Carlos Gardel en pleno barrio Sur, fue un conventillo. Allí vivió Arturo de Nava, un cantante, compositor, bailarín y payador uruguayo que nació el 17 de diciembre de 1876 y murió en Buenos Aires en 1932. Hay 5 años en la biografía de Gardel que poco se sabe. Sostienen algunos que vivió en Montevideo, en ese conventillo o que lo visitaba a Arturo de Nava.

Para irme hoy, quiero detenerme en un tango del cuarteto uruguayo “Ricacosa”, un tango milongón que ya he pasado en algún momento. A mi me gustan estas letras que incursionan en lo que yo llamo la canción-crónica.

Linng Cardozo.
24 de junio de 2020.