Canzani: hay una nueva derecha en América Latina, ya está en Uruguay y se expresa en Cabildo Abierto y sectores de los partidos tradicionales
24/07/1919
https://www.m24.com.uy/wp-content/uploads/2019/07/20190723-CANZANI.mp3

En su columna semanal en M24 el sociólogo Agustín Canzani reflexionó en torno a los desafíos que a su entender deben asumir las izquierdas y progresismos en América Latina, incluyendo a Uruguay, ante la emergencia de lo que consideró es una nueva derecha.

Canzani utilizó como insumos para su reflexión algunos elementos manejados la semana pasada en un encuentro de la “Red de fundaciones de izquierda y progresistas” latinoamericanas, ámbito del que forma parte la Fundación Liber Seregni del Frente Amplio, dirigida por el columnista.

En ese marco se hizo “una puesta a punto” en clave de análisis acerca de la situación actual en los países del Cono Sur representados en el encuentro, actualización que el sociólogo reseñó en este espacio.

Respecto de Brasil destacó que hay “casi 30 millones de personas entre desocupados y subempleados”, que “alrededor de 20 millones son cuentapropistas” y que de éstos, “5 millones pasaron a esta situación en el último año”. “Hay una situación económica muy acuciante”, resumió.

En la dimensión política e institucional son “cinco grandes bloques” los que comparten y ejercen el poder. “Primero el bloque militar”, los militares “hoy son los grandes articuladores del gobierno en términos de gestión”.

“Por otro lado (están) los representantes de la agenda económica ultraliberal”; después “hay un tercer bloque que es el de la justicia, (…) con intereses particulares”; en “cuarto” lugar ubicó “el bloque ideológico evangélico”, que tiene “mucho peso” reflejado en su control de los ministerios de “Relaciones Exteriores, Educación y Salud”; y “el quinto bloque es la familia Bolsonaro como tal”, describió.

“¿Cuál es el rol de la izquierda allí?”, planteó como interrogante, respondiendo que en el último ciclo electoral “el Partido de los Trabajadores” logró garantizar nada menos que su supervivencia, que fue atacada con la clara intención de eliminarlo como actor político.

Estrechamente vinculado a la evolución de los acontecimientos en el gigante sudamericano y al derrotero reciente de su izquierda, el columnista anotó que “determinados tipos de trabajo político se abandonaron en Brasil” por la izquierda y movimientos sociales. Gracias a eso, en “los barrios periféricos” ese “espacio” vacío fue “llenado por la Iglesia Evangélica y el crimen organizado”.

Sobre Chile hay un “consenso” entre “colegas” referido a una “crisis de participación política”, simultánea a un “debate en la izquierda chilena entre los ´autoflagelantes´ y los ´autocomplacientes´” con la gestión de los gobiernos progresistas. Ese debate “no ha sido solucionado” y esto “se ha expresado en la ruptura del espacio de centroizquierda”.

Pero “además hay una nueva derecha” que “no es Piñera” sino que es una “derecha derecha” y que “está interpelando al espacio de centroderecha”, que vendría a estar representado por Piñera.

En Paraguay, el histórico Partido Colorado “ha incorporado un enfoque neoliberal” ajeno a su tradición, mientras el país presenta una “economía muy dinámica” con “crecimiento importante” y cierta mejora distributiva. Allí “la izquierda” tiene “problemas” para generar “una alternativa”.

Acerca de Argentina, hay “consenso” entre los colegas de Canzani en que “el gobierno de Macri no colmó las expectativas” de gran parte del electorado y que “además se reconstituyó un espacio de centroizquierda” que ya presentó una “opción electoral con claras chances de ganar”.

Como síntesis, dijo que “hay una nueva derecha en América Latina” que “reivindica” algunas “partes” del “discurso liberal” y también “está movilizada”. Esa nueva derecha “ya está en Uruguay” y se expresa tanto en “Cabildo Abierto” como en “sectores de los partidos tradicionales”. Es así que “la izquierda y el progresismo tienen que prepararse para eso”, planteó.

En esa dirección, aseveró que “los proyectos de izquierda y progresistas” que en el subcontinente han evidenciado “capacidad de disputar” con el “espacio de centroderecha”, son justamente aquellos que han articulado a “la izquierda” con “el progresismo”. Y donde no se han articulado o han quebrado la articulación, volvió a ganar la derecha, como el caso de Chile.

De ahí la importancia de que izquierdas y progresismos desarrollen una “convocatoria hacia un espacio más amplio” de cara a las elecciones. Asimismo, añadió, esto “no se trata solo” de asuntos “político-electorales” sino también de “cuestiones centrales” sobre el futuro de “la democracia”.