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Elecciones Departamentales

Canzani: el FA debe atender “el debate, diálogo y negociación en el campo progresista y con sectores políticos que no lo integran”
28/05/1919
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En su columna semanal en M24 el sociólogo Agustín Canzani se refirió a la tendencia “de fragmentación” partidaria en curso en varios países de la Unión Europea y anotó posibles similitudes entre esto y el proceso político uruguayo, especialmente en cuanto al origen del Frente Amplio (FA) y a algunos nuevos “desafíos” que la realidad le presenta a esta fuerza política.

Canzani contextualizó el tema en la “fragmentación electoral (…) que es consecuencia de la fragmentación política” en una “España” que acaba de tener sus “elecciones municipales y autonómicas”, en las que “el PSOE volvió a convertirse en la fuerza más votada a nivel nacional” pero “todo indica que va a poder gobernar en algunos ámbitos y no en otros”.

Si bien una “unión del campo progresista podría gobernar España” desde la Presidencia de Gobierno así como también desde “algunas ciudades importantes (…) y comunidades autónomas”, se observa que “en otras” regiones “perdería esa alianza” ante “la suma de derecha y ultraderecha”.

Así cobra relevancia la “cuestión compleja” de que “los partidos tienen que juntar votos” para conformar gobierno y para ello necesitan “negociar con otros”. Y es que “en el caso español” la gobernabilidad “ya no se trata de algo que se arma en torno a un gran partido con varios agregados” sino de otra lógica que gira “en torno a varios grupos” de menor peso relativo.

A diferencia de las últimas cuatro décadas caracterizadas por la hegemonía en el sistema político del bipartidismo PSOE-PP, actualmente “el peso de esos dos partidos sumados representa cada vez menos del electorado total” y esto “porque surgen partidos que pueden considerarse escisiones de esos otros partidos”, siendo “no escisiones orgánicas sino del electorado”.

“Y esto ocurre no solo en España” sino que ha sucedido “en Alemania” con el nacimiento del partido “Die Linke” (La Izquierda) y “en Grecia” con el caso de “Syriza”, un proceso que primero se verifica alrededor de “los grandes partidos socialdemócratas”. Algo similar pasó “en las últimas elecciones francesas con el partido de Jean-Luc Mélenchon”, agregó.

Sin embargo, señaló a continuación, “lo que estamos viendo en los últimos tiempos es que también se fragmentan los partidos de derecha y centroderecha” dando lugar al auge continental “de la extrema derecha”, de la que el nuevo partido andaluz “Vox” es cabal expresión en España.

Hay entonces en buena parte de Europa una “fragmentación política cada vez mayor” que según se vio este fin de semana “se expresa también en las elecciones europeas” al Parlamento de Bruselas, resumió Canzani y pasó a analizar “por qué se da esta fragmentación política”.

Como primera causa, “es claro” que está resultando cada vez más difícil “para un solo partido generar una síntesis política convocante y movilizadora”. Ejemplificó esa dificultad mencionando a las formaciones europeas tradicionales de la derecha liberal y socialcristiana, con “estructuras cada vez menos capaces de comprender e introducir en esa síntesis política a distintos grupos y sectores” sociales con nuevos rasgos.

En este punto, el columnista trazó una analogía con el “Uruguay” de medio siglo atrás, cuando “teníamos dos grandes partidos históricos” y entonces “en los ´70 surge esto que muchos ya consideran una nueva tradición, que es el FA”. La coalición-movimiento de izquierdas “surge porque efectivamente buena parte” de los sectores que integraban “los dos partidos históricos no se veían bien representados allí” donde existían como tales.

De ese modo el proceso de formación del FA “toma elementos que tienen que ver con una crisis en la representación de los partidos” Colorado y Nacional. Y así, esa “síntesis que representa” el FA al nacer, comprende “cosas que no son estrictamente ´izquierda´”, caracterizó.

Se trata de un proceso que “ha sido y sigue siendo un gran desafío para el FA”, que a casi 50 años de creado “tiene la necesidad de generar” nuevas “síntesis políticas” representativas y amplias. “Está obligado a repensar su síntesis política (…) en parte porque el propio país cambió” y “en parte porque las demandas de la sociedad” han incorporado otros elementos.

El director de la Fundación Liber Seregni remitió a “una segunda gran cuestión que es la importancia de los mecanismos de debate, diálogo y negociación en el propio campo de la izquierda y el progresismo”. Lo ilustró con el caso español, donde “dentro de la izquierda había procesos muy complejos no cerrados” al punto de que “en la misma noche de la elección había gente pasando facturas”. “Este desafío también lo tiene permanentemente el FA”, reflexionó.

Después anotó como “tercer elemento” la “importancia de estos mismos mecanismos de debate, diálogo y negociación (…) pero con sectores políticos que no integran el campo de la izquierda y el progresismo”. Aquí subrayó lo relevante que puede resultar la apertura de espacios cercanos a dirigentes y sectores de partidos tradicionales que no quieran caminar junto a los núcleos más conservadores y reaccionarios de sus colectividades.

Acerca de este último punto, “la pregunta que uno debería hacerse es si algo de esto no podría pasar también en Uruguay” después de la elección nacional “si gana el FA sin mayoría parlamentaria”, escenario que le requeriría dialogar y negociar con dirigentes y sectores que no son del FA.

Recordó en ese sentido antecedentes registrados en estos años de gobierno desde 2005 en casos concretos y acotados a acuerdos puntuales, con otros partidos y con sectores de los lemas tradicionales, en torno a la aprobación de leyes y otros objetivos tanto a nivel nacional como departamental.

Asimismo y más cerca que Europa en la geografía y la proximidad histórica, “Argentina” está siendo ejemplo, especialmente en estos días, de configuración de un escenario similar de cara a las elecciones de octubre.

“El FA va a seguir teniendo o empezar a tener desafíos” específicos para tejer acuerdos inter-partidarios, no solo para el funcionamiento parlamentario sino también para proyectar soluciones a asuntos comunes de interés nacional como “la seguridad social”, apuntó Canzani.