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Todo Por La Misma Plata

Buscando a Wally 2: los problemas del vino que esconde el debate por el cero alcohol
03/06/2020
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El nuevo director de Instituto nacional de vitivinicultura (INAVI), el enólogo Ricardo Cabrera, dijo en radio Uruguay que buscará eliminar la tolerancia cero de alcohol en sangre para conductores, como primer desafío de su gestión.

Tras asumir al frente del Instituto el pasado lunes 25 de mayo, el enólogo sostuvo que la norma, que rige desde el gobierno pasado a iniciativa de la UNASEV, ha perjudicado a la producción de vino nacional.

Dijo: “una copa de vino para determinado público que conduce es razonable” y “no afecta para nada” el desempeño en el manejo, y consideró que para Uruguay el límite puede estar en 0,5, pudiendo implementarse una diferenciación por edad, días u horarios de consumo. “Se perdió la copa de vino al mediodía”, dijo. ¿En qué país vive?

Luego en declaraciones a Emisora del Sol, dijo que con la aplicación de la ley de alcohol cero había bajado un 30% el consumo de vino. Lo mismo apareció en El Observador el lunes 1 de junio. Y tras reiterar que se debería subir a 0.30 o 0.5, dijo que es necesario estudiar bien el tema. Y, una cuestión importante, habló de la Libertad y que las prohibiciones no educan y que atentan contra las libertades individuales.

Tras las primeras afirmaciones de Cabrera, el miércoles 27 el ex director de UNASEV, Gerardo Barrios dijo en InterCambio que “no hay ningún reporte mundial que diga que eliminar la tolerancia cero de alcohol disminuya los siniestros, sino que este señor lo muestre”

Barrios, rechazó tratar estos temas desde el “a mí me parece” sino teniendo en cuenta “la evidencia científica y los resultados que Uruguay” que hoy “son ejemplo en el mundo”. Escuchamos a Barrios.

Barrios también explicó en detalle, con datos, como había bajado la cantidad de accidentes con causas en la ingesta de alcohol.

En siniestros fatales, antes de la ley de cero alcohol, la presencia de alcohol era muy importante. Barrios lo explica con evidencia científica.

Lo oculto detrás de la polémica

Ese es un aspecto, los números detrás de una estrategia de modificación de conductas con el objetivo ubicado en el bien común. O sea: una restricción de la Libertad en favor del bien común.

Que además uno puede decir, que el cambio de conducta está asumido y ya no es una restricción a la libertad, sino que el ciudadano asume su libertad de no consumir vino si va a manejar. Pasó con la prohibición de fumar, o con el impedimento de viajar con menores en el asiento del acompañante o andar con chiquitos en el auto sin silla con arneses. Sencillo de entender este temita de la libertad y el bien común y como se educa también desde la restricción.

El mercado de vinos

El otro asunto que Barrios no abordó y no tiene porque hacerlo porque no es de su conocimiento, es como está funcionando el mercado de vinos en el mundo y en Uruguay.

Si nos detenemos en ello, vamos a ver que algunas cosas que dice Cabrera, el presidente de INAVI no se ajustan a la realidad y que su análisis del mercado es por lo menos equivocado. Y es grave: porque si tu haces un mal diagnóstico de la enfermedad, la terapéutica será equivocada y todo saldrá mal.

En el mundo

La organización Internacional del Vino (OIV) dio a conocer hace una semana, los últimos datos del mercado mundial de vinos. Ahí el nuevo presidente de INAVI puede sacar datos interesantes para sus reflexiones. Incluso puede ingresar al propio sitio de INAVI para saber un poco más y aproximarse adecuadamente a la realidad para ensayar acciones necesarias para el sector. Está bien que piense en plata; es representante de enólogos y bodegueros. Está bien. Pero lo puede hacer de otra manera, mucho más sólida y convincente. Dicho sea de paso: no vayas al sitio de INAVI para enterarte de estadísticas porque ahora está restringido. Antes era abierto. Ahora te tenes que inscribir como usuario y te tienen que autorizar para entrar.

En el mundo hubo un pico alto de producción en 2018 y después se cayó la producción, como venía ocurriendo desde 2013.

Las gráficas que están disponibles en la OIV muestran esa volatilidad y ese movimiento brusco en el mercado.

Hay otra gráfica de la OIV que muestra una caída sostenida del área plantada en todo el mundo.
Ambas gráficas podrían ser peores si no se tomara en cuenta China. Hoy China es un actor de primera línea en consumo y producción.

Quiero decir que los problemas en la producción y el consumo de vino en Europa, por ejemplo, son graves. Mas todavía con una decisión reciente de Donal Trump de elevar los requisitos para la importación de vino europeo.

¿Qué es lo que está pasando en el mundo con el vino? Sencillo: nos hemos vuelto más exigentes; los consumidores cambiaron. En Europa, además, el consumo de vino, la venta de vino, se sostenía por el gran aparato turístico que existe en esa región. Un ejemplo: bajó el consumo de vino en los pueblos españoles, pero aumento en las ciudades porque ahí hay un consumidor más exigente y hay turistas en hoteles y restaurantes. Ni les digo la enorme crisis en el sector vitivinícola español y portugués con esto de la pandemia. Tal es la crisis que piden ayuda a la Unión Europea. Más ayuda de la que ya reciben. Es un sector altamente subsidiado y protegido.

Crisis en países que no tienen cero alcohol

Lo interesante es que el descenso de consumo de vino, de venta de vino, de área plantada, se registra en países que tienen normativas mas abiertas con relación al consumo de alcohol, aunque ahora están revisando. Entonces, ¿Cómo es eso que cierran bodegas en Europa y cae el consumo cuando en la mayoría de los países no tienen políticas de alcohol cero? El problema, entonces, es otro.

Vengamos al sur

En América del Sur, la tendencia general para la producción de vino en 2019 es negativa con respecto a 2018. Sin embargo, mientras que en Argentina y en Chile las producciones vinificadas de 2019 son más bajas con respecto a 2018 pero en general en línea o incluso más alto que sus promedios de cinco años, Brasil registró una fuerte disminución en su producción de vino en 2019 de un 34%.

Pero ¿cómo? En esos países no hay cero alcohol. ¿Y por qué cae la cantidad de bodegas y el área plantada?

De vuelta: cambio de hábitos, cambios en el comportamiento del consumidor, concentración del mercado en pocas manos (desaparecen las bodegas chicas, sin espaldas financieras como para enfrentar la fuerte competencia).

El otro costado tiene que ver con la rentabilidad de las empresas que hacen también a la competencia. Un elemento nada más: todos los insumos que utilizan las bodegas uruguayas son importados con lo cual el valor del dólar pesa en la estructura de costos. Se importa la botella, el corcho, las barricas, el capuchón, el acero, las levaduras, etc. En Chile, por ejemplo, poseen corcho y vidrio. Y eso hace a la competitividad y rentabilidad.

La situación en Uruguay

Desde 1960 para acá, en forma sostenida, cae el número de bodegas y el área plantada.
Hay varios fenómenos. Los voy a contar de a uno.

Alrededor del 65% de las bodegas uruguayas son emprendimientos familiares. Hoy, en el mercado, tengo amigos que son la tercera y cuarta generación de bodegueros.

Y esas empresas comenzaron a tener problemas porque crecieron las familias -más nietos, más nueras, más yernos- y se achicó el negocio. La bodega ya no daba para tantos, sobre todo cuando se comenzó a cambiar a la viña uruguaya en alrededor de los años 90. (Antes se recogían 30 mil kilos por hectárea, daba vinos malos. Ahora para hacer un vino bueno Tenes que bajar la producción por hectárea a 8 mil o menos).

A partir de esa fecha, los bodegueros se reconvirtieron, arrancaron las viejas viñas y comenzaron a hacer vinos de calidad. Mejoró el mercado, el consumidor comenzó a probar otras cosas. Y en la misma década de los 90, con el presidente Lacalle Herrera, se bajaron las barreras para la importación. Entonces los bodegueros uruguayos comenzaron a competir con bodegas chilenas y argentinas.

Y los nuevos jugadores vinieron con todo. A tal punto que se instaló que los vinos de esos países eran mejores que los uruguayos.

Y llegamos, por ejemplo, a hoy: el 40% del mercado de los vinos VCP es de vino importado. ¡¡¡Ah!!! entonces el cero alcohol pasa a tener otra relevancia. La tiene, pero no la que se le adjudica.

El otro asunto del mercado de vino en Uruguay, es el proceso de concentración en la industria vitivinícola.

Veamos: las bodegas Juanico (Don Pascual y Santa Teresa), Traversa y Rosé tienen alrededor del 80% del mercado interno. Ellos, con esfuerzo y dinero, han logrado esos sitiales. Y esa suerte de posición dominante, afecta a las bodegas medianas y chicas. (Veamos esto: el año pasado se hizo el Salón del Vino en el Hotel Conrad.

La bodega Juanico tuvo una impresionante presencia, tanto que parecía un salón del vino de esa bodega. ¿Por qué? Porque tiene espaldas financieras).

Otro ejemplo: no es lo mismo envasar en Tetra Brik un millón de litros que 5 mil litros. Esas tres bodegas envasan eso y las chicas no llegan a competir en precios por un tema de escala.

Otro ejemplo: tengo un amigo de una bodega chica. Sus botellas de vino salen con etiquetas sin el año de la vendimia. Eso significa un problema. ¿Por qué lo hace? Porque le sale más barato hacer 5 mil etiquetas sin año, y utilizarlas varios años. No tiene un volumen que justifique mandar a hacer todos los años etiquetas nuevas.

¿Qué tiene que ver el cero alcohol con eso? Nada.

En verdad, el mercado del vino presenta lo que algunos estudiosos hablan de “competencia imperfecta”. Con un agravante: tributariamente se trata igual a las tres bodegas que mencioné que a la de mi amigo. Y no podés tratar igual a desiguales.

Ese tratamiento absurdo lleva -entre otros fenómenos- a que disminuya la trama social en el campo, en algunas ciudades. Cuando desaparece un viñedo o una bodega, desaparece mucha cosa, hasta culturalmente se quiebra algo en el pueblo, en la zona.

Los grandes jugadores de este mercado, poseen espaldas financieras suficientes como para enfrentar problemas; las bodegas medianas y chicas no y entonces caen en las manos de los grandes jugadores.

Los grandes jugadores pueden seducir con buenas bonificaciones a los restaurantes, prácticamente regalan vino a las grandes superficies comerciales, se regalan en al Salón del Vino de Geant y entonces verán que son muy pocas las bodegas que están allí.

El presidente de INAVI dijo: cayó un 30% la venta de vinos luego del 2016 cuando se aprobó el cero alcohol. Se equivocó. Cayo un 30% la venta de vinos en los restaurantes; es cierto. Pero aumento la venta en supermercados y tiendas de vinos. (Agrego: ¿todas las bodegas llegan a los restaurantes? No. Llegan las que pueden dar buenas bonificaciones. Hay restaurantes que las cartas de vino son una falacia: hay vinos de solo una bodega).

Con el cero alcohol cambió la conducta de los consumidores. El cero alcohol no te impide que tomes vino hasta mamarte. Te impide que manejes.

En las estadísticas que INAVI, difundidas en 2019, analizando el comportamiento del sector desde el año 2010, o sea 10 años de estudio, hay datos interesantes

Sugiero al presidente de INAVI que las vea. Allí se observa la tendencia de área plantada es declinante. Había 8 mil y pico de hectáreas plantadas en el 2010 y ahora hay 6.500. El cero alcohol apareció en 2017. ¿Por qué cayó el área plantada desde el 2010 a 2017? Mas todavía; luego de 2017 con el cero alcohol la tendencia a la baja continuó al mismo ritmo que antes del cero alcohol; no hubo un salto negativo pronunciado. En 10 años cayó un 25% el área plantada. ¿Qué tuvo que ver el cero alcohol con eso?

Otro aspecto del mercado es que hoy presenta un desplazamiento de envases. El vino suelto -que se vendía en la periferia de Montevideo, zona metropolitana y en el interior- ahora casi no existe. Se vende en tetra, en botellas de litro y medio o en recipiente de tres litros de plástico. ¿Qué tiene que ver el cero alcohol con eso?

Se tomaba vino en la Construcción y los camioneros. Eso cambio. El Sunca hizo una fuerte campaña contra el alcoholismo y al mismo tiempo, como los obreros se comenzaron a mover en moto, era muy peligroso manejar alcoholizado. Y los camioneros dejaron de tomar porque si le sacaban la libreta no podían trabajar. (Eso viene de antes del alcohol cero).

El año pasado INAVI -el gobierno anterior- hizo una campaña que apuntaba a los millenials. No entendieron nada. Eso fracaso en todo el mundo. Los millenials toman cerveza o fernet. Hay que estudiar el mercado y no tirar tiros para todos lados.

Escuchemos esta horrible publicidad de INAVI.

Otra campaña se llamaba “Uruguay, disfrute per copita”. Otro desastre.
La campaña quería sugerir que Uruguay tiene el mayor gusto por el vino per cápita de América Latina.

Hay dos capítulos interesantes que repasaré brevemente.

Uno es el de la exportación de vinos uruguayos. Exportan vinos en botellas o en enormes recipientes que luego son envasados en algún país en Europa. Y se exporta a granel, para otras cosas, por ejemplo a Rusia.

¿Quién exporta botellas y en box? Los que tienen recursos como para encontrar compradores en el mundo.

Y esos exportadores prefieren vender a 3 dólares la botella y no a 8 dólares acá porque venden muchas botellas a un solo comprador y no tienen que pagar toda la cadena intermediaria aquí en Uruguay.

Pero hay otro problema que el presidente de INAVI no dice: el acuerdo Mercosur-Unión Europea permitirá ingreso de vinos portugueses, españoles, franceses e italianos a precios de risa a Brasil. Me detengo en Brasil, porque este país representa el 40% de las exportaciones de vino uruguayo. ¿Es o no un problema? ¿Qué tiene que ver el cero alcohol con eso? ¿Quién podrá competir en Uruguay con esos precios?

El otro asunto, de repaso breve: las ventas on line. La pandemia aceleró este proceso y hoy se vende mucho por Internet. Cuando quien vende son las bodegas, ganan buen dinero porque se evitan costos en el medio. El enoturismo es una buena herramienta para vender vino con buena rentabilidad: venden las botellas a precio de mercado y ganan mucho más porque se evitan varios eslabones de la cadena de intermediación, logística, vendedores, etc.

Como resumen: ¿el problema dónde está? Claramente no está en el cero alcohol.

Para terminar, quiero hablar de los enólogos. Ellos si están en problemas con el cero alcohol porque trabajan tomando y degustando, moviéndose de bodega en bodega. En algún momento plantearon que UNASEV les diera un carnet que les permitiera manejar con una tolerancia determinada.

Proponen que si son encontrados en falta, se les multe sí, pero que no se les quite la libreta de conducir.

Agrego dos elementos para concluir: 1) Una encuesta del año pasado: 70% de la población está de acuerdo con el alcohol cero. En tiempos de encuestas, esta bueno tener en cuenta esto. 2) El lunes pasado en el diario El Observador, Fernando Imperiale, presidente del Centro de Viticultores del Uruguay, dijo estar de acuerdo de subir a 0.3 o a 0.5 la tolerancia de alcohol. Pero dijo otras cosas que se distancia del presidente de INAVI. Expresó que el problema en sector viene de mas lejos y que es un fenómeno que sacude a España, Francia e Italia y que responde a un conjunto de factores.

Y agrego que hay otro problema: el bajo éxito en el recambio generacional o la falta de una adecuada rentabilidad en las empresas. Aplaudo esta reflexión que viene del sector vitivinícola y que no parece contener elementos demagógicos.

Linng Cardozo.
3 de junio de 2020.

Materiales consultados.

Balance 2019 de la OIV sobre la situación vitivinícola mundial.

Estadísticas de viñedos 2019. Datos nacionales.

La producción mundial de vino cae un 11,5%.

La mediana empresa familiar en el sector vitivinícola de la zona sur – oeste del Uruguay.

Película en Netflix: Sour Grapes