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Benech: yo viví la crisis del 2002, no tiene absolutamente nada que ver, la actividad agropecuaria ha crecido sistemáticamente desde hace 16 años
05/09/1919
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Entrevistado en InterCambio el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, rechazó de plano la pretensión de la plataforma Un Solo Uruguay de que el país está igual y aun peor que en la crisis de 2002, y repasó diversos aspectos del sector agropecuario y sus diferentes rubros.

“No”, respondió Benech sin ambages a la afirmación de que la situación de Uruguay es equiparable o aún más grave que la de aquel entonces. “Yo viví la crisis del 2002” siendo empresario agropecuario y recordó la tensión de aquellos años, que le generó la “presión” arterial que padece su organismo.

“No tiene absolutamente nada que ver” una situación con la otra, enfatizó, ejemplificándolo con que “la actividad agropecuaria ha crecido sistemáticamente” desde “hace 16 años” y esto “lo dice la Cepal, lo dice el Banco Mundial, lo dicen los números”.

“Además el Producto agropecuario creció” en valor contable desde los “2.000 y pico” de millones de dólares hasta los “9.000 y pico” del presente. También “puedo ver el tránsito que hay en la ruta”, además de que “las rutas están nuevas”, diferencia que “nadie dice”, y de que “está lleno de camiones transportando mercadería” por los caminos de todo el país.

“El año pasado”, desde ciertas vocerías privadas del sector agropecuario “se hablaba de cortes de la cadena de pago”. Hoy se observa que “no se cortó ninguna cadena de pago”, razonó. Luego describió la situación real de varios subsectores agropecuarios, contrastándola con la de 2002.

“Está lleno de autos, todos tenemos auto” mientras que “en todos los aeropuertos del mundo encuentro uruguayos, que no son ricos, son de clase media”, agregó el ministro. Por todo eso “creo que no es así” como sostiene Un Solo Uruguay, “creo que en Uruguay vivimos muy bien”.

Sucede que “a medida” que aumentamos “nuestro estándar de vida” por la mejora general del país, “necesitamos más plata” para sostener ese estándar. Así, “vamos mejorando” y como resultado de esto “precisamos más plata”, tal como le pasa al sector agropecuario por la tecnificación.

El endeudamiento sectorial vinculado a esa mejora “obviamente que es más”, porque “siempre que hay inversión se hace con endeudamiento”. Pero a diferencia de hoy día, en 2002 “se debía más del patrimonio que se tenía” en el sector agropecuario y “hoy no es así”, reflexionó Benech.

Claro que “hay diferencias entre los sectores, por supuesto”, pero en ese sentido “el pequeño tambero siempre estuvo en un problema” porque enfrenta históricamente una dificultad “de escala”, señaló.

En ese tema, “los países desarrollados tienen el mismo problema que nosotros. ¿Cómo lo arreglan? Con subsidios”, apuntó. Al mismo tiempo, “si no te sacás el 5 de Oro, podés asociarte” con otros productores chicos para disminuir la distancia de escala respecto de los grandes, pero esto involucra “una cuestión de cultura, de concepción”, disparó.

Es por eso que “desde el gobierno” llevan ya “muchos años” diseñando y desplegando “políticas diferenciales: a los más chicos los ayudamos más que a los más grandes”, recordó el secretario de Estado, que después habló de la producción y de la relación entre esta, la productividad general y la productividad de la mano de obra en la cadena pecuaria y la lechería.

Explicó asimismo que “en la carne, en la leche, en el arroz, el que manda es el mundo”, mientras que “en la hortifruticultura el que manda es el mercado interno” y entonces las dificultades también son distintas.

Mencionó el ejemplo de tomates e insumos agrícolas que utilizan industrias alimenticias locales y que importan en lugar de comprar los producidos en el país. Citó asimismo problemas sanitarios derivados de que “comemos mal”, factor también relacionado con la proyección de la hortifruticultura.

Más adelante el entrevistado se refirió al subsector forestal y la relación de este con el uso de tierra disponible y las cuestiones ambientales, entre ellas la generación de “fotosíntesis”. Luego habló de la necesidad regulatoria por la que fue impulsada “la Ley de Inocuidad de la Cadena Cárnica”.