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Por Decir Fútbol

ATSS y la seguridad social: el capital tiene que aportar más, no puede ser que hoy esté aportando al 50% de lo que están aportando los trabajadores
22/08/1919
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Entrevistados en InterCambio los militantes sindicales Silvia Lema y Rodrigo Núñez, integrantes de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social, hablaron del objetivo del capital financiero internacional y las corporaciones multinacionales de promover una reforma del régimen de Seguridad Social para apropiarse de la masa salarial que éste maneja.

Lema contextualizó el tema en “el proceso de recesión” que vive la economía del país tras más de una década de crecimiento ininterrumpido. En ese marco es que “la reforma de la seguridad social aparece como la mujer adúltera” a quien “todo el mundo le quiere pegar”, tratándose en realidad de “un mecanismo ideológico para introducir determinadas reformas” favorables a los intereses del gran capital y sus socios locales.

El régimen de seguridad social uruguayo se integra “con todo el sistema de cajas paraestatales”, sin embargo “en los discursos aparece solamente la ´problemática´ vinculada al BPS” y esto es parte del mecanismo referido.

Asimismo, “las jubilaciones y las pensiones” constituyen “solo una parte del conjunto de prestaciones que brinda la seguridad social”, la que además “acompaña a los individuos antes de nacer y después de morir”, puntualizó.

Mientras “lo que ingresa a la seguridad social” es nada menos que “un derecho” colectivo intergeneracional construido mediante el aporte social, “viene a ser como un botín a ser cooptado por los sistemas financieros”, es decir “un área de avance del capital” para succionar y concentrar activos.

La dirigente ejemplificó el significado y valor de la seguridad social informando que “en el 2019 la OIT ha sacado un informe sobre la reversibilidad” de los sistemas de seguridad social privatizados mediante la capitalización en cuentas de ´ahorro individual´. “De 30 países a nivel mundial, 18 han revertido ese sistema” privatizado, indica el informe. “Esta discusión no es ingenua, está profundamente politizada”, enfatizó.

Explicó que “venimos en Uruguay de un proceso de crecimiento económico” en cuyo curso el BPS se fortaleció y lo hizo en virtud de una recuperación y crecimiento de los puestos cotizantes y de la formalización de buena parte de la economía que funcionaba en negro. Entonces, desde el gran capital y sus representaciones políticas, “lo que se está planteando como reforma es en realidad una contrarreforma”, advirtió Lema.

También recordó que “toda la carga” que sostiene al sistema “va a los trabajadores”, quienes vierten el “15%” de su ingreso bruto, cuando la distribución de la carga “tiene que ser en proporción a las condiciones materiales” de cada sujeto social, pero las empresas aportan solo el “7%”.

“Ayer en la charla del Paraninfo con los cuatro candidatos, ninguno mencionó el problema de la carga tributaria que está pagando el capital”, alertó. En esa instancia de debate organizada por las representaciones sociales en el Directorio del BPS, “lo que se visualizó es esto: reforma de seguridad social es igual a reforma del BPS”, lamentó la sindicalista.

“En el discurso de (el candidato presidencial colorado Ernesto) Talvi aparecen elementos que hablan de la búsqueda de la transparencia” y otros similares, pero “al mismo tiempo plantea” que en su idea de reforma “se generarían nuevas cuentas personales”, es decir “la lógica de ahorro individual pero ahora llevado al sistema de reparto” del BPS, alertó.

Ese proyecto reformista “elimina” la jerarquización de “los 10 mejores años” para establecer la tasa de reemplazo, “ya no se le tomaría” al trabajador esta selección que mejora en algo la jubilación efectiva. Y además “se le aplica a esa cuenta personal una tasa de interés ficta” y con esto, todo ese conjunto conduce al asalariado “a un campo de incertezas”.

Ese paquete se agregaría, de concretarse, a un marco nada favorable en el que “cada vez tenemos trayectorias laborales más inestables” y en el que “hay un proceso de precarización del conjunto de los trabajadores, desplazados a veces por la tecnología”. “Tener una cuenta personal es (…) ´hacete cargo de tu proceso´” laboral sin una mínima protección estatal.

Después la militante refirió a la instalación mediática -en el imaginario colectivo- de la idea de que el sistema de seguridad social es una suerte de agujero negro en el que desaparecen recursos o se dilapidan. Esa manipulación deliberada logra que “emocionalmente me siento de alguna manera estafado o estafada en ese sentido” del manejo estatal de recursos.

Ello abona el terreno social y político para supuestamente resolver un presunto problema que no es tal, ya que se busca “erosionar la base ideológica de la solidaridad intergeneracional” con el objetivo ulterior de imponer desde el sistema político una reforma privatista y capitalizante. “Hay un embate ideológico contra lo colectivo” que además coloca en el medio un debate engañoso sobre dimensión fiscal de las políticas públicas.

En cuanto a las entidades previsionales que componen el régimen de seguridad social nacional, en un debate honesto y necesario, “sin lugar a dudas la ´Caja Militar´ aparece como uno de los asuntos que tenemos que tomar” en el análisis y la proyección. Pero hasta ahora “los intereses corporativos y los intereses sociales” vinculados al estamento militar han impedido abordarlo como la situación general lo demanda con urgencia.

“Claramente los trabajadores de menos recursos”, esto es “la porción de la clase trabajadora con mayores dificultades” como los asalariados domésticos, rurales, del comercio y afines, “se encuentran en el BPS”. Existe “una inequidad” de base “entre los sectores” más y menos favorecidos “de la clase trabajadora”, no obstante lo cual “se aplica una misma tabla” de valores de cálculo para la jubilación. Esto debe cambiar.

Para balancear mejor el sistema y hacerlo más justo, también “hay que discutir el mínimo de las jubilaciones” así como las “inequidades de género”, puesto que “las mujeres tenemos trayectorias más inestables” derivadas directamente de la maternidad y los roles tradicionales. “El tema de la cuenta personal, a las mujeres nos afecta con mayor probabilidad”.

En términos generales debe buscarse que cada trabajador, “cuando paga una porción de su salario, lo tiene que hacer con gusto” porque con ese descuento mensual “estoy aportando a la seguridad social y al desarrollo de la vida de otro” individuo que también integra “el género humano”. Y no menor, “todos tenemos derecho a una mínima cobertura”. Entonces, “sobre ese piso básico, construir el sistema de reparto” considerando “el sector laboral del que se viene” y las particularidades de trayectoria y género.

En materia de fuentes sociales de la financiación del sistema, la discusión debe ser “si la carga va a caer sobre los trabajadores o si va a caer sobre la producción y la riqueza”, siendo que esta “se genera fundamentalmente a partir del trabajo” pagado como precio a quienes venden su fuerza laboral.

“El capital tiene que aportar más, no puede ser que hoy esté aportando al 50% de lo que están aportando los trabajadores”, reclamó Lema. “Y las exoneraciones se tienen que revisar”, especialmente las que benefician a “sectores vinculados a la Educación privada” y “a la Salud privada”.

Recordó la base conceptual según la cual “siempre la sociedad, en su colectivo, va a tener que aportar” recursos para solventar todos “los servicios” y coberturas universales de Salud, Educación, etcétera. Asimismo, “para ajustar la gestión no se necesitan reformas de los mecanismos estructurales”, siendo que además “el problema estructural tampoco está siendo de sostenibilidad financiera del sistema”, por lo tanto “no hay una urgencia real” de acometer cambios en esa dirección.

“Es el peor momento para los trabajadores de plantear una reforma, porque se convierte en una contrarreforma” incidida por los manejos mediáticos y partidarios superficiales de los temas fiscales en el marco de la campaña electoral y la búsqueda de adhesión ciudadana que esta conlleva.

La entrevistada también destacó que los “avances” más recientes en cuanto a derechos previsionales, como en el sector “doméstico” y el de “la cultura” por ejemplo, “no tienen que ver con el sistema de ahorro individual” sino con el rol activo del Estado a través del BPS.

Del mismo modo, “la ´Ley de Cincuentones´ vino a paliar” las deficiencias e injusticias del sistema parcialmente privatizado en 1996, con el que además “no hubo capitalización” real de los trabajadores ni tampoco hubo “dos jubilaciones” para el momento del retiro, reflexionó.

Núñez, por su parte, valoró que “hay una sostenibilidad social muy importante” en el sistema de seguridad social, que involucra “una cantidad de variables”. Recordó que “la seguridad social no es un negocio”, entonces “nunca va a ser rentable” como se pretende desde la concepción económica liberal y sus representaciones y vocerías.

Señaló que “los sistemas de seguridad social mueven la aguja de los Estados” en materia financiera y por eso “los organismos internacionales y el gran capital planifican en función de diferentes elementos (…) y uno de ellos es la seguridad social”. Éste es “un elemento muy importante para el capital financiero internacional y los organismos”, recalcó.

En su proyecto de reforma de seguridad social orientado a apropiársela, “el capital ajusta elevando los años de trabajo” y simultáneamente eliminando “el ocio” y otros derechos vitales de los trabajadores. Para ello diseña, promueve y financia “una visión que quiere cooptar (…) los imaginarios”.

Después destacó la relevancia de una función que el BPS “no está cumpliendo” de educar y formar a la población en materia de derechos de seguridad social para poder tomar mejores decisiones colectivas sobre asuntos que afectarán la vida de los actuales activos y de los que vendrán.