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Álvaro Padrón: el último documento de las cámaras empresariales transmite “un mínimo de conexión con los intereses de otros”
30/05/1919
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En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón se refirió al posicionamiento del empresariado organizado uruguayo en el contexto de la 108ª Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, que tendrá lugar en Ginebra entre los próximos días 10 y 21 de junio.

Padrón ubicó el tema en el último documento programático emitido por las cámaras empresariales directrices del sector económico privado del país, documento de neto sesgo neoliberal con el que estas admiten sin ambages su empatía natural y coincidencia conceptual con los partidos tradicionales.

El contenido del texto es tan parcial en favor de las patronales y el interés del capital, que “no dejo de sentir esa sensación” de que transmite “un mínimo de conexión con los intereses de otros”, que son los asalariados y demás sectores sociales que venden su fuerza de trabajo para sobrevivir o bien son perceptores de ingresos fijos regidos por el salario promedio.

“Cuando hablamos de trabajadores, hablamos de la mayoría de la población”, recordó el columnista al comentar la extrema parcialidad del documento patronal. “Para que ellos existan, tienen que existir los otros”, reflexionó respecto de las pretensiones de los empresarios como ejemplo.

Luego trazó una línea de continuidad histórica entre las definiciones del documento y “las declaraciones de estas cámaras saludando a la dictadura” desde fines de junio de 1973, recordando al efecto el contenido de clase de aquel régimen tan sangriento como corrupto. “¿Qué quisieran que ocurriera en esta sociedad?”, interrogó al aire refiriendo al presente y el futuro.

Asimismo preguntó: “¿A quién representan las organizaciones empresariales?”, siendo que sus postulados no parecen expresar los intereses económicos y sociales reales de la inmensa mayoría de empresas uruguayas, o sea las micro, pequeñas y medianas unidades económicas que dependen para su suerte de que la clase trabajadora esté bien y consuma.

En la misma línea de razonamiento, el politólogo anotó que “nunca ves un empresario en la OIT” sino que en su lugar “van abogados, muy bien pagos, que defienden los intereses de los que les pagan”, lógica con la que “se va perdiendo la representación de esas otras organizaciones empresariales” de “pequeñas y medianas” firmas y emprendimientos, o sea los que emplean a la abrumadora mayoría de trabajadores y asalariados.

Contrapuso la génesis de la OIT con un discurso empresarial que reclama unas condiciones y relaciones laborales en las que subyace el anhelo de retorno a regímenes de precariedad y pérdida de derechos de los trabajadores y dependientes, en beneficio único de la ganancia patronal.

Recordó en ese sentido que “al final” de la Primera “Guerra” Mundial, la OIT fue creada “para defender la idea del trabajo decente” junto a “la idea” de que los laborales “son derechos humanos universales”. “El primer Convenio que saca (la OIT) en el mundo es el de ocho horas” de trabajo diarias “y el primer país del mundo que lo aprobó fue Uruguay”, apuntó.

A la luz de la evolución del trabajo, el capital y el uso del conocimiento a escala global, “sigue siendo una necesidad que haya un marco regulatorio laboral en el mundo”, razonó, contrastando luego la situación laboral y condiciones de trabajo entre Uruguay y el resto de países de la región.

Es que en pleno 2019 “el desempleo es un problema en el mundo, pero es mucho más grave la precariedad” de condiciones laborales, cuadro en el que “América Latina” sobresale lamentablemente como “la zona en el mundo con más empleo informal” y como “el continente más desigual”.

En este contexto, “Uruguay es el país de América Latina con menos informalidad”, ubicada en “el 25%” en virtud de las políticas públicas en aplicación desde 2005, ya que hasta entonces la informalidad superaba el 40%. Y como “el gran problema del mundo” en esta materia “es la precariedad del trabajo”, resulta ofensivo el tono del documento patronal.

Adelantó al respecto que “el gran asunto que va a discutir la Conferencia de la OIT dentro de un mes” es nada menos que “quién se beneficia de esta revolución económica” basada en el desarrollo digital y robótico, es decir “quién se queda con la ganancia que produce” el nuevo salto tecnológico.

Pero también lamentablemente, las cámaras empresariales se preparan para denunciar nuevamente en la OIT al gobierno uruguayo porque a su entender, éste beneficia excesivamente a los trabajadores y “obliga” a los empresarios a negociar colectivamente en los Consejos de Salarios.

“Es la primera vez en 100 años” que una organización empresarial “va a hacer una denuncia contra un país”, ilustró Padrón la actitud patronal.