¿Abolir o regularizar la prostitución? La polémica que divide al feminismo
20/02/2020
https://www.m24.com.uy/wp-content/uploads/2020/02/200219-03-ZV-ABOLICIONISMO-REGULACIONISMO_1.mp3

La artista argentina Jimena Barón desató el escándalo al colocar afiches en la vía pública en los que simula ser una trabajadora sexual. Esto reavivó la polémica dentro del feminismo sobre la prostitución: ¿es mejor abolirla o legalizarla? Hablamos con representantes de colectivos que defienden estas dos posturas antagónicas.

Barón fue duramente criticada por las imágenes que colocó en el barrio Palermo de Buenos Aires, en las que se la ve posando muy provocativa con medias de red, sosteniendo un pancho y con un número de teléfono debajo. A los pocos días, pidió disculpas pero se mostró, al mismo tiempo, como una defensora de la legalización de esta profesión.

Regulacionismo

Esta postura considera que la prostitución es un trabajo como cualquier otro cuando se elige. Por lo tanto, debe ser regulada por el Estado y garantizar derechos para quienes la ejercen. Esta visión rige en países como Alemania y Holanda en Europa y en Uruguay, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Venezuela en Latinoamérica.

«Somos reduccionistas del trabajo sexual: queremos reducir el tiempo en el que las personas se dediquen a esto para lograr una mejor calidad de vida. Pero queremos que quienes deseen perpetuar la práctica en el tiempo lo hagan con la mayor de las garantías de parte del Estado», dijo Karina Núñez, feminista, trabajadora sexual y presidenta del Sindicato de Trabajadoras Sexuales O.TRA.S en Uruguay, que reivindica una mejor regularización de la prostitución en este país.

Otro aspecto importante es que diferencian el trabajo sexual de la trata de personas y están totalmente en contra de esta última. Incluso militan activamente para erradicarla. Consideran que no son escuchadas y son tratadas con violencia «mayor a la que ejercen los proxenetas y clientes» por sectores del abolicionismo.

Abolicionismo

Los países escandinavos como Suecia son referentes de este modelo que sostiene que la prostitución no es ni puede ser un trabajo, y por lo tanto debe ser abolida. En Latinoamérica, Argentina es un país abolicionista desde 1949.

«El objetivo del abolicionismo es perseguir el delito del proxenetismo y todas aquellas personas que lucren con la prostitución ajena. No persigue a las personas en situación de prostitución», explicó Silvina Sierra, feminista y abolicionista, integrante de la Red Abolicionista de la Prostitución y la Trata de Personas en Argentina.

Su principal argumento es que en un sistema capitalista y patriarcal que oprime a las mujeres y transexuales, no se puede realizar una elección libre ya que esta se encuentra condicionada por factores como la falta de trabajo y una educación que resalta el hecho de que las mujeres pueden conseguir «ciertos beneficios con su cuerpo».

«La mayoría de las compañeras que han estado en situación de prostitución tienen secuelas físicas y psíquicas desde insomnio, ataques de pánico, depresión, problemas de diabetes y presión arterial. Porque también, lamentablemente, muchas han tenido que consumir drogas para poder soportar tanta violencia en su cuerpo durante tanto tiempo», concluyó Sierra.