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8M – La reflexión
08/03/2021
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En un nuevo aniversario del día internacional de la mujer, nuestra compañera Belén Zorrilla comparte esta reflexión.

Hoy 8 de marzo se conmemora un nuevo día internacional de la mujer. Por supuesto, y para no perder la costumbre, una mujer de 43 años fue asesinada ayer en horas de la noche por su expareja, un hombre de 45 años. La atacó en la vía pública, en la intersección de Carmelo González y Constitución, en Sauce, Canelones. La mujer trabajaba como guardia de seguridad en el hospital Francisco Soca en Canelones. Regresaba de su trabajo en ómnibus, y cuando bajó fue interceptada por el agresor. El hombre le disparó con un arma de fuego. Luego, se mató.

Por cosas como estas, que hacen nuestra lucha, este es un día que desde hace ya un tiempo, algunas de nosotras decide no celebrar, no entender como un momento para recibir rosas, bombones o el típico mensaje de «La mejor creación de Dios», «Si todo el mundo fuera como tu, el mundo sería mejor, mujer»… Salvando las distancias de que con o sin lucha, esos mensajes, más las rosas y los bombones capaz precisen de una paso urgente, hoy elijo hablar más que nada de la lucha misma. 

Estimada oyente, estimado oyente: le adelanto que no me escuchará con radicalismos, no voy a hablar de las brujas que en un momento fuimos, ni tampoco vine a la radio desnuda cantando canciones de lucha. Todo eso lo respeto muchísimo, de hecho sin ellas no seríamos escuchadas, pero creo que no es el momento, ni el lugar. Yo, hoy vengo a hablar por todas, porque hoy soy la voz de muchas atrás de un micrófono. Considero mi lucha respetuosa, con más o menos volumen pero a paso firme, como en la marcha, marchando sin parar, cada tanto cantando, cada tanto en silencio. 

Elijo luchar por lo que me queda de vida, que espero sea mucho, pero más elijo marchar por Isabella, por Bianca, por Lucía, por todas las niñas que más pronto que tarde conocerán algunos aspectos de la vida que capaz no están tan buenos. No es necesario venir de un contexto crítico, ni tener un pasado complicado para saber lo que significa estar siempre un poquito más abajo, sentirse invadida, prejuzgada, mirada, sentir que otros esperan de una lo que una no sabe siquiera si quiere hacer. 

La lucha que elijo es la de no dar por sentado que por ser mujer, tengo que ganar menos que un hombre que hace las mismas tareas que yo, que tiene la misma antigüedad que yo, que trabaja las mismas horas que yo. Que por ser mujer es gracioso decir que manejo mal, o que por ser mujer tengo que querer tener hijos. Elijo no tener que inventar en una entrevista de trabajo, que en 5 años me veo independiente viajando por el mundo con cada licencia, solo para que no me descarten porque quiera ser mamá. Elijo pensar que algún día a alguien con poder se le va a ocurrir algo tan simple como que no está muy bueno cobrar 40.000 pesos una epidural para no sufrir en el parto. Elijo querer que no me vean débil, o que si estoy débil me ayuden. Elijo no tener que dar explicaciones de porqué me vestí de tal manera, aumenté o dismunuí de peso. Mi cuerpo, mi templo, como dice un amigo. Elijo luchar por un estado que no tenga necesidad de tener cupos en el parlamento para que haya suficientes mujeres, como si se tratara de algo obligado, elijo pensar que la ciudadanía algún día tendrá más mujeres para votar. 

Elijo pensar que a los hijos sanos del patriarcado (cobardes por cierto) que piensan que está bien pegarle a su pareja, o retorcerle el cerebro a violencia verbal o simplemente matarlas, se les va a dar penas como las que se merecen, pero que fundamentalmente se va a investigar al respecto y prevenir, cuando sea previsible, en niños y niñas que sean criados en contextos de violencia, para que no siga ocurriendo lo que hoy ya es, lamentablemente, algo normal, porque de eso se trata, de entender que no estamos hablando de discapacitados, estamos hablando de hombres comunes que creen pueden hacerse de la vida de una mujer, solo por ser mujer.

Por último, hoy 8 de marzo deseo que se comprenda que nuestra lucha debe ser escuchada los restantes 364 días del año, porque no pedimos más, que ser iguales. De acá una aclaración, porque muchos hombres preguntan por qué no nos gusta que marchen con nosotras, y es válida la consulta. Quisiéramos que este día nos dejen hablar a nosotras, pero sabiendo que nosotras lo único que queremos es igualdad. La ayuda la precisamos desde la lucha contra el micromachismo, y ahí están ustedes para colaborar. 

Hombres, necesitamos que su lucha sea la de recibir un video de una mina en pelotas y no reenviarlo, de no pensar que el aplauso es para el asador porque es de macho hacer el fuego, de no gritar en femenino en el tránsito porque si maneja mal seguro es mujer. La lucha es la de poner como tema en la mesa las desigualdades, y charlarlas. Los discursos feministas de los políticos en el 8M, que en realidad no tienen una sola mujer en sus planillas, o de músicos y exponentes culturales que después se desdicen con acciones, no sirve. 

Ah… y si no fuera molestia, si no les jode… que dejen de matarnos.